Hay decisiones que queman en el alma, que dejan cicatrices invisibles pero profundas. Decir adiós cuando el corazón grita por quedarse es un acto de valentía que pocos comprenden. Porque no siempre el amor es suficiente, porque a veces quedarse es perderse a uno mismo.
Se van los que entienden que el amor no debe doler tanto, los que reconocen que no se puede llenar un vacío con promesas rotas. Se van con el alma hecha pedazos, pero con la certeza de que merecen más. Y aunque el dolor pese como un ancla, aunque los recuerdos llamen en las madrugadas, siguen caminando… porque saben que la herida sanará y que al final, aprenderán a amarse más a sí mismos.
No hay mayor valentía que soltar lo que se ama cuando se sabe que ahí no es.
José Carlos Toledo
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