Mi energía es sagrada, un tesoro que no cualquiera merece. He aprendido que no todo lo que me rodea es digno de mi atención, que no todas las personas merecen mi tiempo y que no cualquier situación merece mi paz.
Cuidarme no es egoísmo, es amor propio. No voy a desgastarme por quienes solo saben quitar, ni voy a permitir que las sombras ajenas apaguen mi luz. Me rodeo de lo que me nutre, de lo que eleva mi vibración y me impulsa hacia adelante.
Hoy elijo proteger mi esencia, conservar mi paz y mantenerme firme en mi camino. Porque cuando cuido mi energía, cuido mi vida.
José Carlos Toledo
No hay comentarios:
Publicar un comentario