MIS PENSAMIENTOS
Viene de la 1ª parte. Uno de los pilares básicos de la Autoestima se asienta en el amor hacia uno mismo, lo que se denomina amor propio.
El
amor propio lo malinterpretamos como una especie de orgullo personal o
de voluntad extra, cuando en realidad es otra cosa: amor hacia uno
mismo. Cosa que no tiene nada que ver con el egoísmo. Y si tuviera algo
que ver, sería un buen y sano egoísmo.
El amor propio se puede fomentar de muchas maneras:
Teniendo paciencia conmigo mismo:
Aún
no soy un ser perfecto -aunque me queda poco para serlo-, aún me
equivoco, me olvido, me desatiendo, me engaño, no me hago caso o no me
respeto, me tengo un poco de miedo… Me propongo cosas que luego no
cumplo. Digo una cosa y hago otra. Pienso seriamente que a partir de
ahora voy a cambiar algo y aplazo continuamente ese “ahora”. Pero no me
queda más remedio que comenzar de nuevo, que sacar amor de la reserva y
dármelo, porque “yo” soy lo único que realmente tengo, y si “yo” quiero
estar bien no tengo más remedio que curar o educar a “yo”.
Aceptándome como soy:
En
este momento estoy siendo así, aunque quiero ser de otro modo. Estoy en
ello. Pero no puedo comenzar un proceso de crecimiento personal, o el
descubrimiento de mi realidad, si antes no quito las capas que ocultan
al verdadero. Esto es lo que tengo en este momento, esta es mi materia
prima: lo que estoy siendo. Aunque, claro, la aceptación de como estoy
siendo es provisional. A quien sí querré de un modo definitivo es al que
va a aparecer al final de este proceso en el que me he embarcado.
Estando en paz:
Llevo
muchos años de guerra personal. Sé que de nada me sirve esta relación
conmigo, que no me ayuda, sino que me pone trabas, porque a veces se me
quitan las ganas de luchar por mí mismo ya que no estoy seguro de que
merezca la pena. Pero, en el fondo, sé que no merezco el trato o el
abandono que me doy. Estoy harto de luchar. Y no quiero seguir al
encuentro que he de realizar conmigo portando una espada en la mano.
Aspiro a la paz porque sé que es el estado óptimo y natural. El amor
reside en la paz y no en la guerra, y necesito amor propio para poder
seguir adelante.
Dándome caricias:
No
me acuerdo de cuándo es la última vez que me di una caricia sincera,
que me miré a los ojos sin reproches, que me di un abrazo simbólico, o
que no me he regañado por algo que he hecho mal. Parezco mi más
encarnizado enemigo. Y sé, sin la mínima duda, que me necesito. Me
necesito entero y a mi favor. Me necesito relajado y colaborando. Me
necesito con el alma en paz y sonriente. Voy a darme caricias de
enamorado, cuidados de madre, mimos de abuela… voy a quererme. Quiero a
este ser que soy yo y que me he acompañado desde el principio, incluso
en los peores momentos. Que no me falten nunca caricias internas.
Siendo madre mía:
El
mejor de los amores viene de la madre. Me propongo ser madre mía.
Amarme todo y sin condiciones, como hace ella. Cuidarme. Preocuparme por
mí. Atenderme aún en las horas intempestivas y en los momentos oscuros.
Darme una atención ilimitada, completa, y con la mejor y más sincera de
las sonrisas.
Siendo más generoso:
Pero
no me refiero a darme regalos materiales, cosa que no está mal y
siempre merezco; además, la generosidad repercute de un modo mágico:
mientras más doy, más recibo. Pero me refiero explícitamente a la
generosidad hacia mí mismo: generosidad de tiempo y atención, de cuidado
y caricias, de paciencia y comprensión. Voy a tratarme de un modo
impecable, irreprochable. Lo mejor que me puedo dar es gratis y tengo el
corazón lleno de ello. Voy a ser generoso de amor propio. Me voy a dar
todo el amor que me debo y el que no he recibido.
Disfrutando:
Si
tengo la capacidad de disfrutar, y todo lo que yo soy es un regalo de
Dios, es evidente que es un don que he de utilizar. Disfrutar no es
malo, pero solamente disfrutar puede ser un error. Voy a compaginar los
momentos de recogimiento que requiere un proceso de crecimiento personal
con los momentos de disfrute que llenarán el depósito siempre
necesitado de la Autoestima, porque si me descubro que soy capaz de
disfrutar y eso no me crea una mala sensación, estaré potenciando una de
mis mejores y más agradables facetas. La espiritualidad no está reñida
con el disfrute y jamás hay que entender que el descubrimiento de Uno
Mismo es un sendero adusto o fúnebre. Y, además, ya llevo encima mucha
preocupación, mucha tristeza, y he pasado por momentos dolorosos. Me
merezco disfrutar.
Mimándome:
Sin más, sin necesidad de motivo, sólo… ¡porque me amo!
Dándole importancia sólo a lo que me importa:
Me
doy cuenta de que vivo con la escala de valores de los demás, la que
socialmente se admite, pero no tengo en cuenta lo que realmente me
importa a mí. “Importa lo que importa”, se dice, y la frase contiene
mucho más de lo que aparece a primera vista: requiere una reflexión
profunda. Voy a averiguar qué es lo importante para mí, y voy a
dedicarle el esfuerzo y la atención que necesite.
SOLUCIONES O SUGERENCIAS:
MOTIVACIÓN - tener claro el concepto del merecimiento. Tener un propósito firme. Encontrar razones y fortalecerlas:
Porque lo merezco…
Porque no quiero seguir sufriendo…
Porque lo deseo…
Porque…
Porque…
Porque…
AMOR
PROPIO – atento cuidado y caricias constantes. El amor tiene que
estar ya en ti. No tienes que buscarlo fuera. El desamor y la falta de
respeto son los peores pecados que uno puede cometer contra sí mismo.
VOLUNTAD – fortaleza y confianza.
NO FALLAR – bajo ninguna excusa ni concepto. Ganarás en credibilidad, con lo que fortalecerás la Autoestima.
RESPETO – personal en cualquier circunstancia.
COMPRENSIÓN
– has de reconocer que eres víctima de tu nivel de Autoestima, pero
también tienes que comprender que eres responsable de llevarla al sitio
adecuado, ya que mientras no esté equilibrada, tú serás el sufridor de
ello. Reconocer que uno se ha equivocado es demostrar que hoy se es más
sabio que ayer.
COMPASIÓN
- La Autoestima no es merecedora de lástima, sino de valoración justa y
precisa. En vez de sentir compasión, mejor sentir con pasión. Si
quieres, puedes.
VOLUNTAD
DE PERDÓN – si la comprensión ha sido correcta, verás que ya no es
necesario el perdón. Pero si crees que necesitas perdón, que sea del
todo sincero, generoso, cariñoso, abierto, muy humano…
MENTE EN BLANCO SIN ANOTACIONES DEL AYER – es lo mejor: empezar de cero, sin victimismo ni culpabilidad.
DIGNIDAD PERSONAL – Uno ha de considerarse merecedor de lo bueno: una buena vida, una buena personalidad, un buen respeto.
EL
PRÓJIMO ES COMO TÚ - El prójimo es como tú. Este proceso de
reconocimiento del propio valor, conlleva darse cuenta de que el prójimo
también es merecedor de similar trato. Los demás son seres vivos;
atraviesan circunstancias similares a las tuyas; tienen el mismo derecho
a ser bien tratados.
ATENCIÓN
El asunto de la falta de una Autoestima adecuada es un asunto que me importa mucho.
Durante
una época de mi vida que practiqué la quirología, puede comprobar que
los principales conflictos personales (en un 95% de los casos
aproximadamente) derivan de una Autoestima incorrecta.
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