Todo conocimiento que ya tenemos, proviene del pasado; es una
información acumulada en el cerebro, de hechos que no pertenecen a este
presente, donde nuestra existencia está realmente ocurriendo y donde la
Vida nos está enseñando.
Cuando nos aferramos a esos
conocimientos, que creemos que son verdades absolutas, los transformamos
en ciegas creencias, que no nos dejan ver más allá de lo que está en
nuestra mente.
Si siempre crees
que tienes la razón y que todo ya está sabido, le estás cerrando la
puerta a todo ese mar infinito de sabiduría, que la Vida te entrega a
cada instante.
La mente no es el problema, el problema es que nosotros mismos la hemos cerrado con nuestras ideas limitantes. Si la mente se abre y se conecta al corazón, descubriremos enormes potenciales que tenemos aún por explorar.
Una mente abierta y conectada al presente, nos ayuda a recuperar esa inocencia que teníamos de niños, cuando mirábamos todo con ojos nuevos y cada instante estaba lleno de asombro y de gozo, por cada descubrimiento que hacíamos. Eso es sabiduría pura floreciendo de la Vida misma, en las múltiples experiencias que nos entrega.
Cada momento es único e irrepetible y encierra en sí todo el conocimiento que necesitamos. Cuando tenemos la humildad y la honestidad de reconocer que no sabemos nada de ese nuevo instante que emerge ante nosotros, podemos abrirnos a él plenamente y dejar que nos empape de su sabiduría.
Vivir desde esa total apertura, es vivir desde la alegría de ser un alumno permanente de esta Vida, que sólo está despertando esa fuente de eterna de sabiduría que ya está en nosotros.
Vivir así, es dejar de hacer preguntas, para vivir las respuestas… es abrirnos al misterio y la sorpresa de este permanente aprendizaje… es vivir el asombro y la dicha constante de cada nuevo descubrimiento... es volver a ser niños.
Un luminoso abrazo desde mi Infinito hasta tu Eternidad!
#LoboBlanco
La mente no es el problema, el problema es que nosotros mismos la hemos cerrado con nuestras ideas limitantes. Si la mente se abre y se conecta al corazón, descubriremos enormes potenciales que tenemos aún por explorar.
Una mente abierta y conectada al presente, nos ayuda a recuperar esa inocencia que teníamos de niños, cuando mirábamos todo con ojos nuevos y cada instante estaba lleno de asombro y de gozo, por cada descubrimiento que hacíamos. Eso es sabiduría pura floreciendo de la Vida misma, en las múltiples experiencias que nos entrega.
Cada momento es único e irrepetible y encierra en sí todo el conocimiento que necesitamos. Cuando tenemos la humildad y la honestidad de reconocer que no sabemos nada de ese nuevo instante que emerge ante nosotros, podemos abrirnos a él plenamente y dejar que nos empape de su sabiduría.
Vivir desde esa total apertura, es vivir desde la alegría de ser un alumno permanente de esta Vida, que sólo está despertando esa fuente de eterna de sabiduría que ya está en nosotros.
Vivir así, es dejar de hacer preguntas, para vivir las respuestas… es abrirnos al misterio y la sorpresa de este permanente aprendizaje… es vivir el asombro y la dicha constante de cada nuevo descubrimiento... es volver a ser niños.
Un luminoso abrazo desde mi Infinito hasta tu Eternidad!
#LoboBlanco
No hay comentarios:
Publicar un comentario