Desmitificando Creencias de la Espiritualidad 

En medio de una ola de creencias y supersticiones, lo que en su origen fue una búsqueda de respuestas que las religiones no pudieron dar, se ha convertido en una doctrina impuesta. En lugar de brindar libertad, como se pensó inicialmente, ha terminado por llenarse de condicionamientos absurdos. Es importante comprender que la luz no impone requisitos: no exige cursos, aprendizajes, ceremonias o limpias. Analicemos algunos mitos comunes:
Es fundamental diferenciar entre emociones humanas y energía. El aura es imperturbable; puedes experimentar diversos estados de ánimo en un día sin que tu energía se altere. Lo que se ve afectado son tus emociones, pero tu vibración no disminuye simplemente hagas lo que hagas.
Ningún ser de bajo astral puede invadir tu aura, ya que su energía no es compatible con la tuya. El ser humano es energéticamente fuerte y su frecuencia es más alta que la de cualquier otro ser en el planeta. Lo que ocurre es un acercamiento que puede resultar incómodo debido a la densidad de su energía, pero puedes rechazar su influencia con tu libre albedrío.
Ningún ser desencarnado puede enviarte mensajes porque ya no pertenece a esta realidad y no la comprende. Al morir, la dualidad desaparece, y con ella, la naturaleza humana. Los supuestos fantasmas son, en realidad, entidades del bajo astral que buscan atención. Quienes trabajan con ellos suelen terminar agotados debido a la densidad de su energía.
En esta realidad, no se puede materializar deseos de forma mágica. Estamos sujetos a las limitaciones de la existencia física. Lo que realmente ocurre es que enfocamos nuestra atención en lo que queremos, trabajamos en ello y establecemos objetivos para alcanzarlo.
Ningún ser humano tiene el poder de afectar a otro sin su consentimiento. El libre albedrío impide que alguien interfiera directamente en tu vida. Cuando experimentamos caos personal, nos desenfocamos, lo que puede coincidir con momentos difíciles. No es brujería, sino falta de equilibrio interno.
Hoy en día, las personas son más sensibles y ya no necesitan entrar en estados profundos con música o técnicas complejas. Para algunos, la simple relajación en la ducha es suficiente para conectarse consigo mismos. La meditación ha evolucionado junto con nuestra sensibilidad.
Todos los seres humanos son naturalmente perceptivos y sensibles, aunque algunos lo sean más conscientemente. No hay "elegidos" ni "salvadores". Quienes eligen hacer terapia o servicio lo hacen porque disfrutan ayudar a los demás, no porque tengan una misión impuesta.
Nadie está aquí por castigo. Cada alma acepta reencarnar en plena conciencia de lo que es. No venimos a aprender ni a salvar el mundo, sino a vivir experiencias humanas de la mejor forma posible. La idea del castigo es una interpretación basada en la dualidad y los sentimientos humanos.
La realidad está sujeta a probabilidades. Incluso en nuestros mejores momentos, encontraremos personas distintas a nosotros. La vida es una oportunidad para aprender a relacionarnos con los demás usando inteligencia y discernimiento, no simplemente "vibración".
Nuestros padres son solo el vehículo para ingresar a esta realidad. Los elegimos como un recordatorio en nuestra amnesia sobre lo que queremos o no queremos ser. Si nuestra familia nos lastima, tenemos el derecho de alejarnos. No les debemos nada y no estamos obligados a sanar su historia o la de nuestros antepasados. Nuestro único trabajo es con nosotros mismos.
Texto: [Mafer Roldan
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