La vida no se resuelve a golpes… se resuelve pensando.
Algunas personas dicen:
“Todo me sale mal.”
“Estoy rodeado de problemas.”
“Ya no sé qué hacer.”
Y lo que no ven…
es que no siempre se trata de fuerza o suerte.
Muchas veces lo que falta…
es paciencia y estrategia.
Hay quienes, ante un problema, se frustran rápido.
Se rinden.
O peor aún…
empiezan a golpearse contra la vida en lugar de pensar cómo resolver.
Como en la fábula del cuervo y el cántaro.
Un cuervo sediento encontró un cántaro con agua.
Pero el nivel era tan bajo que su pico no podía alcanzarlo.
Intentó meter la cabeza.
Intentó tumbar el cántaro.
Intentó beber a la fuerza… pero no pudo.
Podía haberse rendido.
Podía haberse ido.
Podía haberse frustrado.
Pero se detuvo a pensar.
Y comenzó a echar piedritas dentro del cántaro,
una a una,
pacientemente,
hasta que el nivel del agua subió…
y pudo beber.
El cuervo no fue el más fuerte.
Fue el más paciente.
Y fue el más listo.
Moraleja:
Los retos grandes no siempre se rompen a fuerza de empujones.
Muchos se resuelven con cabeza fría…
y con pasos pequeños pero constantes.
No es el que más grita quien gana.
Es el que más piensa, más se enfoca… y más persiste.
– Susana Rangel
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