sábado, 3 de mayo de 2025

LAS 7 LEYES ESPIRITUALES DEL ÉXITO 1ª Parte (Por Carlos luna)

 

Las siete leyes espirituales del éxito son principios poderosos que nos ayudarán a alcanzar el dominio de uno mismo.
Estos principios pueden ser fácilmente puestos en práctica para alcanzar el éxito en todas las áreas de la vida.
Si prestamos atención a estas leyes y ponemos en práctica los ejercicios, veremos que podremos hacer realidad cualquier cosa que queramos. Incluida toda la abundancia y todo el éxito que deseemos. También veremos que nuestra vida se vuelve más alegre y próspera, porque estas leyes también son las leyes espirituales de la vida. Aquéllas que hacen que vivir valga la pena.
Con base en las leyes naturales que gobiernan toda la creación, estas leyes destruyen el mito según el cual el éxito sólo se logra a través del esfuerzo, la estrategia y la ambición. Según Deepak Chopra, necesitamos acercarnos al éxito y a la riqueza de una manera más espiritual. El éxito tiene muchos aspectos y la riqueza material – que no es otra cosa que el flujo abundante de todas las cosas buenas hacia nosotros – es sólo uno de sus componentes. La salud, la energía, el entusiasmo por la vida, la realización en las relaciones personales, la libertad creativa, la estabilidad emocional y psicológica, la paz y el bienestar también son parte del éxito. Pero hay un elemento más que es indispensable para alcanzar el éxito: la comprensión de nuestra verdadera naturaleza.
Somos una manifestación de la divinidad y a menos que cultivemos la semilla de la divinidad que llevamos adentro, nunca podremos realizarnos. Por tanto, el éxito verdadero es el despliegue de la divinidad en cualquier lugar a donde vayamos y en cualquier cosa que veamos. Cuando comencemos a vivir la vida como la expresión milagrosa de la divinidad en todo momento, comprenderemos el verdadero significado del éxito.
“Las siete leyes espirituales del éxito” nos habla de la forma con la que la naturaleza crea todo lo que existe y como nosotros podemos aplicarla en nuestras vidas. Nos habla de la apertura de conciencia, el poder de nuestros pensamientos y emociones, y el dejarnos fluir entre las infinitas posibilidades que nos da el Universo.
1. La Ley de Potencialidad Pura (o conciencia pura).
Puede llamarse de muchas maneras, pero en realidad es el Ser, es lo que somos realmente.
Se practica haciendo silencio, estableciendo un compromiso de no juzgar y estando en contacto íntimo con la naturaleza.
Para aplicar la ley de la potencialidad pura, haré lo siguiente:
Me pondré en contacto con el campo de la potencialidad pura, destinando tiempo todos los días a estar en silencio, limitándome sólo a ser.
También me sentaré solo a meditar en silencio por lo menos dos veces al día, aproximadamente durante treinta minutos por la mañana y treinta por la noche.
Destinaré tiempo todos los días a estar en comunión con la naturaleza y ser testigo silencioso de la inteligencia que reside en cada cosa viviente.
Me sentaré en silencio a observar una puesta del sol o a escuchar el ruido del océano o de un río o sencillamente a oler el aroma de una flor.
En el éxtasis de mi propio silencio, y estando en comunión con la naturaleza, disfrutaré el palpitar milenario de la vida, el campo de la potencialidad pura y la creatividad infinita.
Practicaré el hábito de no juzgar. Comenzaré cada día diciéndome: "Hoy no juzgaré nada de lo que suceda", y durante todo el día me repetiré que no debo juzgar.
2. La Ley del Dar.
Es lo mismo dar y recibir porque el universo fluye de esa manera y se ejercita aprendiendo a dar todo aquello que buscamos recibir.
Quiere decir: “Si lo que busco es amor, tengo que dar amor. Si lo que busco es prosperidad, tengo que ayudar a otros a que sean prósperos”.
Para aplicar la ley del dar, haré lo siguiente:
Llevaré un regalo a cualquier lugar a donde vaya y para cualquier persona con quien me encuentre. Ese regalo puede ser un elogio, una flor o una oración.
Hoy les daré algo a todas las personas con quienes me encuentre para iniciar así el proceso de poner en circulación la alegría, la riqueza y la prosperidad en mi vida y en la de los demás.
Hoy recibiré con gratitud todos los regalos que la vida me dé. Recibiré los obsequios de la naturaleza: la luz del sol, el canto de los pájaros o los aguaceros de primavera o las primeras nevadas del invierno.
También estaré abierto a recibir de los demás, sea un regalo material, dinero, un elogio o una oración.
Me comprometeré a mantener en circulación la abundancia dando y recibiendo los dones más preciados de la vida: cariño, afecto, aprecio y amor.
Cada vez que me encuentre con alguien, le desearé en silencio felicidad, alegría y bienestar.
3. La Ley del Karma. (Acción y reacción. Causa y efecto)
Se trabaja haciéndonos conscientes de las elecciones que hacemos en cada momento y haciéndonos responsables de esas elecciones.
Para aplicar la ley del karma, haré lo siguiente:
Hoy observaré las decisiones que tome en cada momento. Y con el simple hecho de observar esas decisiones, las traeré a mi conciencia.
Sabré que la mejor manera de prepararme para cualquier momento en el futuro es estar totalmente consciente en el presente.
Siempre que tome mis decisiones, que haga una elección, me formularé dos preguntas:
"¿Cuáles son las consecuencias de esta decisión que estoy tomando?"
"¿Traerá esta decisión felicidad y realización tanto para mí como para aquellos a quienes afectará esta decisión?"
Después le pediré orientación a mi corazón y me dejaré guiar por su mensaje de bienestar o de malestar. Si me siento a gusto con la decisión, seguiré adelante sin temor. Si la decisión me produce malestar, me detendré a mirar las consecuencias de mi acción con mi visión interior. Esta orientación me permitirá tomar espontáneamente decisiones correctas tanto para mí como para todos los que me rodean.
Continua en la 2ª parte.

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