Ayúdate a ti mismo, evitando avanzar hacia tus metas personales
demasiado rápido, porque tu prisa provocará decepciones que no mereces
conocer, proponte avanzar despacio, pero estable, despacio pero seguro,
ayúdate, no permitas un exceso de sugerencias continuas sobre lo que
debes o no debes de hacer, acepta sugerencias pero mantén tu sello
personal.
Ayúdate a ti mismo, no te dejes perturbar por las
opiniones ajenas de quienes te sugieren continuamente, cambiar de look,
cambiar de pareja, renunciar a una meta por obstáculos lógicos que sabes
que puedes superar, no te dejes perturbar por las opiniones continuas
que nada tienen que ver con tu concepto de horizonte compartido.
Ayúdate a ti mismo y evita preocuparte en exceso por la valoración que
tienen los demás de ti, aprende a amar lo que haces, lo que eres,
aprende a amar todo lo que intentes, aunque no lo logres todo.
Ayúdate a ti mismo, aprende a exigirte logros sin auto agredirte, sin
convertirte en enemigo de ti mismo, aprende a perfeccionar tus aptitudes
aprende a brillar en el sitio donde estés, aunque no estés donde
realmente merezcas.
Ayúdate a ti mismo, no permitas que ninguna
circunstancia o persona te haga sentir insignificante, porque sólo eres
insignificante, cuando no has aprendido a modificar tus metas, si las
circunstancias te lo exigen, cambiar de metas de propósitos no significa
renunciar a tu medalla.
Ayúdate a ti mismo, aprende de todo lo
que te rodea, aunque sientas que el entorno no te satisface, aprende
todo lo que puedas del entorno, para que nada de lo que está cerca de ti
te sorprenda, con una decepción inmerecida, conoce cada medida de tu
espacio para que estés seguro que tu espacio te pertenece, aprende a
conocer lo que respira cerca de ti.
Ayúdate a ti mismo, aprende a
olvidar perdonando, aprende a olvidar concentrándote en tus sueños
dormidos, despiértalos. Ayúdate, aprende a olvidar reconociendo que
entregaste mucho y recibiste muy poco a cambio, pero el perdedor no
fuiste precisamente tú, porque cada cual muestra en el exterior lo que
lleva en el interior, ayúdate y aprende a olvidar, a perdonar, cualquier
ofensa personal o profesional realizándote con estabilidad y sin prisa.
Ayúdate, no sigas llorando por todo lo perdido, porque lo perdido no
regresará, y si regresa será totalmente diferente, ayúdate, enamórate de
lo que eres de lo que haces, aprende a decirte me quiero con mis canas,
con mis arrugas, me quiero, con mis errores por corregir, y con mis
potencialidades por descubrir, aprende a amar la enseñanzas de tus
decepciones cotidianas, porque ellas serán tus mejores maestros, te
dotarán de un reflejo exacto contra un golpe inesperado.
Ayúdate a
ti mismo, aprende a creer en ti, aunque sean pocos los que te sigan o
comprendan porque quien como tú, para saber hacia dónde van tus pasos
tercos, tus pasos con argumentos, porque el mejor argumento son tus
cicatrices inmerecidas, quién como tú, para saber hasta donde puedes
llegar, para no decepcionarte a ti mismo.
Ayúdate a ti mismo,
aprende a interiorizar este golpe personal inmerecido, esta perdida
injusta de alguien que se marchó sin pedir permiso, aprende a
interiorizar este momento duro que estoy viviendo ¡¡Lo puedo superar
porque estoy vivo!!
martes, 19 de agosto de 2025
AYUDATE A TI MISMO (Por Leon Wenborne)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario