Hola
gentes, ¿va todo bien?, ¿o creéis que podía ir mejor?, ayer escuché
a alguien en una ponencia, y me ha confirmado algunos de mis conceptos,
voy a hacer referencia a alguno de ellos.
En
muchas ocasiones, cuando algo llega a nuestras vidas y es contrario, o
difiere mucho de nuestras necesidades, gustos y preferencias, lo mas
normal es pronunciarse en contra de lo que sea, y si procede acto seguido buscar la
culpa o el culpable, y por supuesto que vamos a intentar
que el culpable sea algo o alguien al margen nuestro, nosotros en la
mayoría de los casos nos colocamos el cartel de víctima o perjudicado
por aquella acción, acontecimiento, circunstancia, suceso, etc., solemos
decir casi siempre: por culpa de...., a causa de..., si no hubiera
sucedido aquello, mi vida sería mejor, aquella situación o consejo
desvió el rumbo de mi vida, etc.
Yo
en un pasado practicaba este deporte, pero poco a poco, y en la medida
que voy ampliando mis horizontes de conocimiento, he tenido que cambiar
de criterio, y el resultado al día de hoy es, que nada de víctimas ni de
culpables, por muchos consejos que nos den o cosas que nos digan, la
decisión final siempre es nuestra, y si nos equivocamos somos los únicos
responsables, el que nos aconsejó posiblemente nos dio aquella idea, posiblemente
nos dio lo mejor que poseía aunque no se adaptara a nuestros gustos o necesidades, otra cosa es nuestra forma de reaccionar y
llevar a cabo los procesos de actuación y resolución.
Siempre
que venimos a este mundo, traemos un programa a cumplir, diseñado y
estructurado a medida, según nuestras necesidades mas apremiantes de
progreso y capacitación, al que se le suele llamar destino, este
programa o destino, no es inamovible, tiene un margen de maniobra para
que la voluntad y el buen hacer puedan modificar algunas de las
condiciones del programa, pero algunas partes del mismo se tienen que
cumplir, y eso es algo con lo que no contamos, creemos que somo los
dueños y señores de la situación en todo momento y lugar, y que si algo
no es como teníamos previsto, o según nuestros gustos, es el momento de
contrariarse, ofuscarse y buscar la culpa y culpable y emitir veredicto y
condena, pero sobre todo amargarnos el día.
Todo
cuanto acontece, es porque tenía que acontecer a favor del conjunto o
bien común, es la lección que la escuela de la vida nos presenta en ese
momento, aquella persona, circunstancia o situación que llegó a nuestra
vida, llegó en el justo momento que había de llegar, y para crear
circunstancias y situaciones necesarias para el cumplimiento de
nuestras programaciones de vida, o destinos, o como le queramos llamar, y
aunque nos parezca de lo más descabellado es así, lo que pasa es que
hay mucho desconocimiento en relación al tema, y solo aceptamos aquello
que nos apetece o complace, pero el motivo por el que estamos en la
vida, no es el de satisfacer nuestras apetencias y complacencias, la
razón o motivo por el que se nos dio la inteligencia, es para gestionar,
improvisar, crear, modificar, solucionar, adaptar, etc., y todo ello a
favor del equilibrio, la armonía, el conocer y capacitarse.
Y
por hoy no hay nada más, hagamos lo que tengamos que hacer, y si es
posible aceptándolo, pasándolo bien y sobre todo sin buscar culpas ni
culpables que solo nos aportarán problemas de estima y de relación con
nosotros mismos y con los demás. Saludos.
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