Muchas
personas esperan que su pareja las haga felices, y eso es fuente común
de equívocos. Convengamos que si nadie tiene la llave de tu desdicha,
tampoco la tendrá de tu dicha. La pareja por sí misma no da la
felicidad. Da muchas otras cosas, y cuando estas cosas están presentes y
se conjugan adecuadamente experimentamos felicidad, pero la verdadera
felicidad es la conexión con el latido de la vida. A través de la
pareja tendrás intimidad, sexualidad, ternura, vinculación, sentido de
pertenencia, confrontación, crecimiento... Y, si lo sabes llevar bien,
te acercarás a un tipo de gozo, pero la felicidad es otra cosa: es un
estado. La pareja te puede dar felicidad, pero no tiene el poder de
hacerte feliz, lo cual es un matiz muy importante.
Joan Garriga
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