El inconsciente, la energía, el universo o Dios —como quieras llamarlo— percibe algo claro de ti cuando recibes o pides ayuda constantemente: que eres incapaz, que no tienes las herramientas, ni la capacidad de análisis u observación. Por eso terminas siendo esclavo de quienes te ayudan.
Cuando desarrollas esas herramientas y aprendes a observar la situación desde distintas perspectivas, es lógico que encuentres soluciones y logres hacerlo por ti mismo. De eso se trata la vida.
Pero si todo el tiempo estás pidiendo ayuda, lo que haces es neutralizarte. Estás diciendo: “no puedo, no soy capaz”. Y en respuesta a esa declaración, la vida te enviará situaciones para que lo confirmes una y otra vez.
Quien te ayuda no lo hace porque “te quiere” sabe que solo/a no puedes…
Piénsalo !
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