Buenos días gente, ¿Qué tal estáis? ¿Os gustaría vivir en un mundo perfecto? Mucho
se habla por aquí y por allá de la perfección, de lo perfecto, yo lo hago con
mucha frecuencia, y es por eso que voy a exponer algunos conceptos recientes respecto al
tema, y como siempre os informo que el contenido de este escrito solo son mis
ideas, que pueden coincidir o no, con las tuyas y los demás.
Lo primero
de todo es ver que es lo que entendemos por perfección, porque todo es muy
relativo, y lo que para una persona puede ser perfecto, para otra con
conocimientos diferentes, con cultura diferente, niveles de conciencia
diferentes, ideologías diferentes, etc., puede que no sea tan perfecto, e
incluso lo contrario, con lo cual queda claro que hay tantas formas de entender
y conceptuar la perfección como personas.
El mundo
perfecto del labrador, gira en torno a sus campos, sus árboles, sus cosechas y
las actividades propias de labranza. El mundo perfecto de un cuerpo de baile
son las escuelas de danza, los escenarios, las competiciones, el público, etc.
Si a la persona de campo la llevamos a la escuela de danza y a los escenarios,
de seguro que no será su mundo perfecto, y si a los bailarines los ponemos a
labrar el campo, otro tanto de lo mismo.
Yo en mi profesión estuve mucho tiempo
con mi coche en asistencia técnica, tenía que subir a escaleras, conducir
mucho, a veces me mojaba cuando llovía, pasar frío y calor, etc., pero estaba
muy acostumbrado y para mí era mi mundo perfecto, los dos últimos años
laborales me trasladaron a las oficinas todo el día sentado delante de un
ordenador, y procuré actuar lo mejor que me fue posible, pero por supuesto que
no era mi mundo perfecto.
El mundo perfecto de cada persona es donde
habitualmente se desenvuelve, salvo en los casos de que hemos de hacer lo que
toca por motivos de necesidad, y no lo que nos gusta hacer.
Por
estos
tiempos algunas personas tocan en nuestra puerta y nos ofrecen un mundo
perfecto, con mucho amor, sin dolor, sin sufrimientos, todo muy bonito,
etc.,
pero todo tiene un precio, y el que habitualmente ponen es que tenemos
que
formar parte de su asociación, congregación o secta, por supuesto nadie
dice
que se trata de una secta, pero en la mayoría de los casos lo es.
Después que
pasas a ser miembro de lo que sea, el mundo perfecto se reduce a que
pierdes
hasta tu propia identidad, lo único perfecto y contundente es el “lavado
de cerebro” que de forma suave y progresiva te van haciendo, para
adueñarse de tu voluntad,
tu libertad, tus pertenencias y después te conectan unos hilos y te
utilizan de
marioneta, y lo más macabro es que en muchos casos lo hacen en el nombre
de
Dios.
Según pienso
y siento, el mundo perfecto de cada persona es en el que se encuentra en el
momento presente, con lo que es, y con lo que tiene, aquí y ahora,, es el
resultado de todo nuestro actuar, de todo lo que hemos dado y recibido, de
nuestros amores y desamores, de nuestras alegrías y tristezas, es lo que nos
corresponde según la Ley
de Acción y Consecuencias, es nuestro patrimonio, no tenemos otra cosa, y
aunque se pueda pensar que es poca cosa, para nosotros lo es todo.
Y en el caso de que veamos algo
que nos guste más, no es motivo para quitarle mérito a lo nuestro, al
contrario, tenemos que valorar y amar todo lo que poseemos, para usarlo de
plataforma de lanzamiento para conquistar eso que hemos visto y que nos gustaría
poseer o ser, pero si no amamos lo nuestro no tenemos plataforma de
lanzamiento, o base de apoyo, y nos quedamos en el aire moviendo los brazos con
rapidez para ver si volamos, por suerte el suelo es un valor seguro e inamovible y
siempre esta allí para recibirnos. Un saludo.
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