A
todo lo que hagas hoy, dale un toque positivo; por ejemplo, en lugar de
sentirte estresad@ por tener que hacer ciertas cosas, cambia tu
mentalidad a una de gratitud por poder hacerlas:
Un
“Tengo que ir a recoger los niños a la escuela”, puede convertirse en:
“¡Qué bueno que tengo la oportunidad de ser yo quien recoja los niños en
la escuela”; un “Tengo que limpiar la casa”, puede transformarse en:
“¡Qué afortunad@ soy de tener una casa que limpiar!”; un “Tengo que
hacer mi clase de ejercicios hoy”, puede cambiar por: “Agradezco tener
un cuerpo saludable que me permite ejercitarme” … y así puedes hacerlo
con todas aquellas tareas cotidianas que te estresan o te retan.
Cuanto
más intentas darle un toque positivo a tu día y agradeces por las cosas
que te rodean, mejor vas a fluir con la vida. Además, un corazón
agradecido es siempre un imán para los milagros. 
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