En mi opinión, una de las razones que crean insatisfacción en el Ser
Humano es que aparezcan cosas que son desagradables y no se quieren
aceptar.
La vida es todo, incluido el dolor y la apatía,
incluidas las decepciones y los sufrimientos. No hay vidas que carezcan
de ello. No hay vidas que jamás lleguen a ser tocadas por algunas de
esas cosas que no nos gustan, que nos causan alteraciones emocionales o
disgustos y abatimientos. Es inevitable.
Sí se podría evitar que
nos derrumbasen algunas de esas situaciones si nuestra actitud fuese la
de abrirnos a ellas y vivirlas tal como son y como vienen, sin
oposición, con toda la conciencia y la atención en experimentarlas en
toda su verdad, ya que es muchas ocasiones sólo son dolorosas porque no
son aceptadas.
Amar la vida tal como es, con todos sus
ingredientes, incluidos los ingratos, sería la forma de encontrar
positivas todas las experiencias que se nos presentan.
O, por lo
menos, esa es la teoría sobre la que estamos de acuerdo cuando no nos
afecta a nosotros directamente. Tenemos frases preparadas para
confirmarlo: “De todo se aprende”, “Si te sucede algo que no te gusta es
para que lo venzas”, “Hay que amar la sombra”, “Dios pone pruebas en el
camino que hay que superar”, “No hay mal que por bien no venga”, y un
largo etcétera de frases con la misma intención de justificar que “lo
malo” tiene algún sentido.
Lo malo no es “malo”. Simplemente, ES. Sin más.
El adjetivo o el adverbio que le queramos añadir después a lo que nos
pasa es nada más una opinión o una reacción personal sobre el hecho, y
la mayoría de las veces no es una opinión objetiva sino que es la
expresión dolida de ese momento o esa experiencia.
En la vida
todo es provisional, toda acaba antes o después, nada es eterno porque
nuestro cuerpo y nuestra vida no son eternos; todo acaba, todo cambia,
todo tiene una duración que termina cuando termina su ciclo, así que
conviene vivir y experimentar las cosas que nos suceden en su momento ya
que algunas son irrepetibles y han surgido porque se han dado las
circunstancias espacio-temporales para que sucedan, y son unas
circunstancias que no se pueden volver a provocar ni a recrear para
volver a vivir la misma experiencia exacta en otro momento que creamos
que nos van a resultar más llevaderas.
Decía Nietzsche -más o
menos- que la verdad está en el conjunto de perspectivas distintas que
uno es capaz de llegar a tener, que lo que engrandece la vida es
aumentar esas perspectivas distintas. De eso se puede deducir que
mientras más experiencias distintas lleguemos a tener –incluidas las que
no nos apetecen- más posibilidades tenemos de llegar a conocer la
verdad de la vida y la realidad, que no son solamente el lado bello o el
lado trágico.
Vivamos las experiencias –decía- sin calificarlas como buenas o malas, sino simplemente como nuevas y necesarias.
Sabemos que si uno abraza la vida tal como va llegando, la vida con
todo, saldrá más crecido y más completo, más atinado y más sabio.
Sí. De todo se aprende.
Y lo que es más cierto: conviene aprender de todo, para comprender el
dolor, para saber lo que es la tristeza, la soledad más profunda, el
vacío, estar en la cima, la esperanza, lo divino, la maldad… de ese modo
uno puede llegar a admitir con más facilidad que hay una inmensidad de
situaciones por las que se puede pasar, y también eso nos dará una
perspectiva más amplia, más atinada, y más comprensiva, cuando nos
encontremos con un prójimo que no es capaz de encontrar la luz en su
oscuridad.
Desde nuestra experiencia de haber sobrevivido a todos
los estados podremos darles un abrazo más compañero, y un ánimo para
que sigan adelante para completar su camino íntegro y sin atajos.
Y de esa misma experiencia saldremos engrandecidos, más Humanos, más vivos y más conscientes de la vida.
No oponerse a la vida y sus circunstancias es una actitud de sabios.
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales
lunes, 14 de febrero de 2022
AMEMOS LA VIDA CON TODO (Por Emma Fernandez)
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