Siempre estamos interesados por nosotros mismos. Incluso cuando
estamos enamorados, estamos interesados en nosotros mismos; por eso el
amor se vuelve un sufrimientos. Puede volverse el cielo, pero se vuelve
un infierno porque incluso los amantes están interesados en sí mismos.
El otro es amado porque te da felicidad, el otro es amado porque te
sientes bien con él, pero el otro aún no es amado como si fuera Valioso
en sí mismo o en sí misma. El valor llega
con tu disfrute. Disfrutas, te satisfaces de alguna manera; por eso el
otro se ha vuelto significativo. Esto también es usar al otro.
Interés por uno mismo significa explotación del otro. Y la consciencia
religiosa sólo puede llegar a existir cuando se ha perdido el interés
por uno mismo, porque entonces dejas de ser un explotador. Tu relación
con la existencia deja de ser una relación de explotación y se vuelve
una relación de puro compartir, de pura dicha. No estás utilizando, no
estás siendo utilizado, se vuelve una pura celebración de ser.
jueves, 3 de febrero de 2022
PUBLICACIÓN DE: Cuentame tus Historias de Vida)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario