Una persona tóxica solo te quiere para poder utilizarte y cubrir sus deseos, intereses u objetivos. Necesitan tenerte cerca. Cuando pierden su capacidad de influencia sobre ti, o creen que la están perdiendo, reaccionarán con más agresividad, con victimismo o desarrollando una estrategia más sofisticada.
No descartes a nadie. La persona tóxica puede ser tu pareja, tus padres, tu hijo, tu compañero de trabajo o cualquier de tus amigos.
Una cosa más. Ni una persona tóxica tiene nada que enseñarte ni atraes a las personas tóxicas; simplemente hay personas que disfrutan del dolor ajeno, que no tienen la más mínima consideración ni respeto, que te utilizan como un recurso más y que andan buscando víctimas a las que torturar o de las que sacar provecho.
De la misma manera que hay personas encantadoras, hay personas tóxicas. No tenemos que caer en una actitud paranoica, pero tampoco debemos adoptar una actitud ingenua pensando que todo el mundo es bueno y tal...
Con las personas tóxicas pasa como con las setas tóxicas. Algunas te provocan un poco de malestar, otras cólicos, algunas lesiones de consideración y algunas, lamentándolo mucho, matan...
Y sí, a la persona que cumple con todo lo descrito anteriormente, podemos describirla como tóxica. Ponle el nombre que quieras, quizás incluso se trate de un trastorno, puedes justificar su conducta y actitud por lo que ha vivido o por como ha sido educado, pero en definitiva, sea por el motivo que sea, provoca dolor, no le importa lo que sientes y te utiliza de la manera más egoísta que puedas imaginar.
No creas que le vas a cambiar, ni que va a cambiar, tampoco te toca a ti cambiarlo, ni tan solo sufrirlo.
Mi mejor consejo , es que te protejas, que busques ayuda y que te alejes de una persona tóxica.
Si quieres saber más encontrarás material en el libro Fortaleza Emocional y en Kintsukuroi, el arte de curar heridas emocionales.
No hay comentarios:
Publicar un comentario