El amor de Dios es la fuerza más poderosa que existe
"la gran
enseñanza que manifiestan todas las religiones es que Dios es Amor, que
Dios es nuestro Creador y nuestro Padre, ¿cómo no vamos a sentirnos
amados por El? El amor de Dios no se trata de que nos proteja de todas
las calamidades del mundo, que haga los milagros que nosotros queremos o
que no ocurra ninguna catástrofe o guerra. El amor de Dios es tan
grande que vibra en el mundo como la fuerza más extraordinaria y poderosa
que existe, está latente en todo, en lo visible y lo invisible, dentro y
fuera. Y en el fluir de la vida, en el nacer y en el morir y en el
volver a nacer, vamos experimentando nuestra propia evolución, y nuestra
evolución nos lleva inevitablemente a comprender que somos Hijos de
Dios, pequeños Dioses, luces para iluminar el mundo
En el momento en que descubres que soltar las cuerdas que anudan al
alma y que las atan a las creencias que nos enseñaron como verdades
inamovibles se produce el proceso interno de liberación más
extraordinario, la mente se transforma y va más allá de los pensamientos
vinculados al ego, a lo conocido, a los miedos, a lo seguro. Cuando
este proceso de iluminación se da todo trasciende, es como si nada te
perteneciera y tu poder, el poder de Dios en ti se hiciera grandioso. Es
como DESNUDARSE, soltarse, quitarse todo y ser uno con Dios. La
perspectiva es diferente, se trata de ver el mundo con las alas y la
mente abiertas, con el corazón listo para aceptar todo lo imposible,
para traspasar lo visible, para latir con la vida, comprendiendo que
esta es un fluir, que no hay nada estático, que todo es relativo, que
todas las cosas son parte de un proceso. Para esto es fundamental amarse
a uno mismo, permitirse errar en las decisiones, experimentar la vida,
saltar al vacío, cambiar de dirección todas las veces que sean
necesarias, caer una y otra vez, modificar nuestras posiciones,
perdonarse, ser autocompasivo, disfrutar de la belleza y de las
maravillas de la creación, no juzgarse, cuidarse por dentro y por fuera,
regalarse lo mejor, ser fiel a uno mismo, en definitiva, brillar como
la luz que cada uno es".
(cienciacosmica.net)
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