Buenos días gentes, hoy el sueño se marchó temprano, y como yo decidí hace tiempo de optar por soluciones en vez de quejas y lamentaciones, pues he decidido que es un buen momento para contar alguna historia, o tratar algún tema que resulte instructivo e interesante, ahora cuento con energía renovada y mente despejada, condiciones a favor.
Durante mucho tiempo en las primeras etapas de mi actual existencia, necesitaba que los demás aprobaran mis actos y conducta, y también demostraciones de gratitud en forma de aplauso o alago que expresaran lo bien que lo hacía, esta necesidad era uno de los mayores impedimentos para poder ser yo mismo, porque procuraba contentar a todo el mundo adaptándome a lo que yo creía que esperaban de mí, y otro inconveniente era que a pesar de los esfuerzos, lo de contentar a todos era un imposible, y en muchas de las ocasiones o casos dejaba de ser yo mismo para aparentar lo que ni era ni me gustaba ser, y aún por encima y en variadas ocasiones quedar fatal.
En mi ingenuidad y falta de conocimiento creía que podía manipular la realidad para ganarme la aprobación y admiración de los demás, las consecuencias de mi actuar me demostraron que tenía que rectificar, y ser claro y sincero con migo mismo y con los demás, porque una verdad no permanece oculta por mucho tiempo, y antes o después se abre paso y se hace presente, y te derrumba todo el tinglado que montaste para ofrecer una imagen diferente a como es en realidad.
De todas formas creo que es un recurso que utilizamos durante el tiempo en que aún no hemos desarrollado lo suficiente nuestras capacidades analíticas y conceptuales, y necesitamos que los demás nos confirmen que nuestro actuar está dentro de lo correcto con su aprobación y valoración positiva, pero nos urge el aprender lo esencial de la vida, y poco a poco ir actuando a nuestra forma y manera, porque aparte de ser un derecho que por Ley nos corresponde, es imprescindible para realizar nuestra propia obra, de andar nuestro propio camino y no ser seguidor ni copia de nadie, siempre que intentamos actuar de acuerdo a los gustos y necesidades de otro, estamos prescindiendo de nosotros mismos, estamos representando una obra de teatro cuyo guion no es el nuestro, no estamos siendo nosotros mismos, estamos siendo actores al servicio de las ideas, gustos y necesidades de otro.
Os sugiero que encendamos nuestra propia “lámpara” y con su luz, exploremos los senderos y laberintos de nuestra propia vida, que en su mayoría es diferente a la de los demás, y por eso no nos vale el andar copiando lo que otro hace, ni pretender que todos nos aprueben y aplaudan lo que hacemos.
El verdadero compromiso lo tenemos con nosotros mismos, somos los que tenemos que responder por nuestros actos y acarrear con las consecuencias, y no vale decir que lo hicimos para contentar a otros, nuestros actos creo que deberían de regirse por el sentido común, por el corazón y la responsabilidad entre otras cosas, el intentar ser uno mismo es un continuo desafío al sistema, supone un constante reto porque implica dejar de ir en manada según intereses populares, sociales y de consumo estipulados, y te exige el estar despierto e interesado en la propia vida, y te da la satisfacción y seguridad de que tu obra esta apoyada en una base sólida y no corre riesgo de derrumbe. Hasta aquí mis ideas de hoy, un saludo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario