Hola gentes. ¿Qué tal estáis? imagino que os habeis enterado que la navidad está llegando, al menos la tele nos lo recuerda muchas veces al día.
La navidad es un gran acontecimiento y muy popular en casi todo el mundo, pero está muy mecanizada y estereotipada y adaptada al sistema y programas de consumo, y todo está incluido en costumbres, tradiciones, mandatos y formas concretas de celebraciones organizadas y de casi obligado cumplimiento, y me refiero en cuanto a “todo”, en lo que hay que comer, como hay que vestir, donde hemos de acudir de fiesta, y cuando hablamos de fiesta nos referimos a lo que está programado según lo popular, los famosos regalos de navidad, de reyes, y sobre todo las reuniones de familia, amigos y demás, donde no puede faltar el champán, los mariscos y otras viandas que por estas fechas cuentan con precios descomunales, pero es lo que está estipulado y hay que hacerlo así, de lo contrario seremos señalados y criticados.
Y es que nuestra sociedad de consumo se encarga de todo, nos dice todo lo que tenemos que hacer, y para que nos enteremos bien nos informa repetidas veces a través de los anuncios, y claro, si no lo hacemos entonces es que pertenecemos al bando de los raros o rebeldes, y eso no está bien visto ni conceptuado, hay que hacer lo que hace todo el mundo y punto.
Yo en tiempos pasados también hacía como todo el mundo, y a veces me lo pasaba muy mal, porque mi cena ha de ser ligera y nada de bebidas alcohólicas, solo agua, pero por ir con la gente y que no te señalaran como el “raro” del la reunión, hacía como todos y algunas noches buenas y de fin de año me las pasaba muy mal, y al día siguiente también.
En la actualidad hago lo que me apetece o necesito, y me da igual lo que esté estipulado, las costumbre, tradiciones y demás, yo he de obrar a favor de mi salud física, psíquica y anímica, ya sea navidad o cualquier otra fecha con celebraciones estipuladas y de obligado cumplimiento.
Y la sugerencia del día es que hagáis lo que os apetezca o vuestras condiciones os permitan, sin dejarse condicionar por las opiniones y valoraciones ajenas, y recordar que somos nosotros como Seres libres y inteligentes los que nos tenemos que adaptar a las condiciones del presente, y hacerlo con alegría y mucho cariño por el bien propio y común, si hemos de quedarnos en casa nos quedamos y no pasa nada.
Y las celebraciones deberían ser a nuestra forma y manera, y cuando nos apetezca, y en ningún caso cuando está estipulado por conveniencias sociales orquestadas bajo la "batuta" del consumismo y otros intereses ajenos a nosotros y nuestra realidad.
Solo son ideas mías, entiendo que desmarcarse del "rebaño" resulta muy difícil y hasta provocador. Un saludo.
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