Hola gente, ¿Que tal andamos? Yo hoy estoy algo inspirado y me apetece versar sobre nuestra obra particular que todos representamos en el escenario del teatro de la Vida.
Es evidente que cuando vamos al teatro, lo más importante no es las dimensiones de la sala, ni la iluminación, ni los detalles estéticos, etc., lo importante es la obra que vamos a ver representada.
Dependiendo del guion, y el arte, ingenio, sensibilidad, capacidad de transmisión, etc., con que cuenten los actores, nos emocionaremos y disfrutaremos de la obra, que es a lo que hemos ido, repito no nos vamos a emocionar porque la sala sea redonda, o alargada, o el color de las paredes, etc., es el mensaje, el argumento y la forma de representarlo, lo que nos hará vibrar y disfrutar.
Imaginemos al mundo como un gran teatro, cada sitio o lugar es un escenario, y nosotros somos los directores, guionistas y actores, cada uno de nosotros viviendo nuestra vida estamos representando una obra diferente, y dependiendo del esmero, cariño, amor, dedicación, etc., que pongamos en el guion y las formas de representar nuestra obra particular, así será el resultado.
Allí donde tienes la atención, tienes tu alma y corazón, esto es un dicho popular que tiene su fundamento.
Existimos personas que nuestra atención e interés esta hacia adentro de sí mismos, cuando estamos elaborando el guion de nuestra vida y la forma más correcta y conveniente de presentarlo en el escenario personal y social, y hacia fuera cuando la circunstancia lo requiere, y hay ocasiones en que está dividida porque estamos actuando y a la vez vigilando y seleccionando pensamientos y opciones que van formando parte de la escena, es el caso de las improvisaciones.
Cuando así actuamos estamos interesados en nuestra obra, estamos trabajando para nosotros, estamos ejercitando nuestra creatividad, y ofreciendo al mundo algo exclusivo nuestro, que como todos somos diferentes, nuestra obra también es diferente, el mundo y la sociedad necesita variedad de guiones, ideas, conceptos, etc., tu obra es única y muy importante, alguien necesita verla representada, alguien la necesita para inspirarse y aprender algo de ella.
Resulta que muchos de nosotros preferimos tener nuestra atención casi siempre hacia fuera observando y presenciando las obras y representaciones de los demás y en los pasatiempos, y de nuestra obra casi ni nos preocupamos, apenas nos interesa lo que ocurre en nuestro interior, a nuestra alma, nuestro corazón, nuestro Espíritu y muchas otros valores que constituyen la esencia de nosotros mismos, apenas nos interesa, nos interesa el fútbol, el cine, la televisión y el resto de enredos sociales, y en esa dirección está dirigida siempre nuestra atención, somos espectadores y críticos de las obras y montajes de los demás, pero nuestra obra está abandonada, estamos privando al mundo de nuestra representación exclusiva, y nuestro arte, ingenio, y resto de facultades y posibilidades creativas, están olvidadas, desactivadas y adormecidas por falta de ejercitarlas.
Lo que nos hace que seamos importantes ante nosotros mismos, y ante los demás, es nuestra obra, y no la obra de los demás, y para que nuestra obra se realice con posibilidades de éxito, necesitamos estar interesados en ella, y con gusto y amor dedicarle una buena parte de nuestra atención, tiempo y todo cuanto sea necesario.
Te invito a conectarte contigo mismo y elabores esa obra que todos estamos esperando, y que para alguno en concreto puede ser muy importante, queremos presenciar tu arte, tu ingenio, tu cariño y tu amor, todo ello plasmado en un guion, y representado por tí en el escenario de la vida a través de la convivencia.
Busca en tu interior y descubre todas estas y muchas otras maravillas que algunas de ellas solo tú posees, seguro que es importante y exclusivo, y el mundo lo necesita, y tú lo necesitas más, porque es tu obra, la que te dará la valía, la que permitirá conocerte y que te conozcamos, recuerda, alguien dijo: por sus obras los conoceréis.
Al consumismo y la mecanización le interesa que estemos distraídos y así contar con nuestra atención y conducirnos igual que a un rebaño de marionetas que ellos mueven los hilos y nosotros bailamos al son que les interesa.
Prestemos atención a nuestro interior, en él suena una melodía preciosa, y bailemos al son de ella, es nuestra danza particular hecha a medida, y cada uno de sus movimientos, es como la pieza de un puzzle, que encaja en un lugar específico de nuestra vida. Continúa en la 2ª parte. Saludos.
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