Viene de la 1ª Parte -- La educación que algunos o muchos de nosotros hemos recibido, en la mayoría de los casos estaba estructurada en base a las competencias particulares, sociales, profesionales, etc., y en las materias tratadas no figuraban asignaturas relacionadas con nuestra Alma, Espíritu y otros valores psíquicos y anímicos que en sí constituyen nuestra esencia y la base y motivo de nuestra realidad y presencia en este nuestro mundo.
Las capacidades analíticas y de raciocinio nos fueron entregadas para que las utilizáramos y fuéramos libres, para que no dependiéramos de los criterios ajemos, porque si dependemos de los demás, antes o después, terminarán dominandonos, subyugandonos, convirtiéndonos en esclavos de los caprichos, ambiciones, egoísmos y necesidades de los que nos dirigen, y aún por encima les tenemos que estar en agradecimiento.
La sociedad es la suma de las personas que la componen, si las personas son libres y justas, en la sociedad reinará la libertad y la justicia, yo soy un miembro de esta sociedad y mi principal misión consiste en conquistar mi propia libertad, yo ni puedo ni debo conquistar la libertad de los demás, a lo largo de la historia hubo personas que fueron un referente de ejemplos a seguir, por su conducta y capacidad de trabajo, orientado todo ello al mejoramiento personal, y a crear todo tipo de posibilidades de bien hacia sí mismo y los demás, pero para conseguirlo hemos tenido que prestar atención hacia nuestro interior y hacer rigurosa selección de nuestro pensar, sentir y actuar, y ejercer de supervisor y juez de nosotros y nuestra obra.
Dejemos de una puñetera vez de ser seguidores de los cantos de sirena, que adormecen nuestros sentidos, y dirigen nuestra voluntad en el rumbo y dirección que los hipnotizadores colectivos diseñan, a favor de los intereses de los que administran el dinero y otros valores y ostentan el poder.
Centremos nuestra atención en nosotros, en los nuestros, en nuestra vida y todo lo que le afecta y repercute, en nuestro mundo y todo cuanto nos rodea, en qué consiste nuestro proceder mas correcto y beneficioso, tanto para nosotros, como para todo cuanto se mueve en nuestro entorno.
¡Animémonos! Escribamos el guion de nuestra obra particular, y después la representaremos en el escenario de nuestra vida, y el día que tengamos que partir, no lo haremos con las manos vacías, nuestra Alma se llevará su obra, y será la carta de presentación, en el que será nuestro próximo destino.
No se puede llegar a ningún sitio sin nada que ofrecer, no podemos decir que estuvimos viendo lo que hacían los demás, y por eso nuestra obra quedó sin realizar.
Dejemos de escuchar a tanto charlatán que sólo hacen ruido, enredar, prometer y no cumplir, y escuchemos a nuestro corazón, a nuestra alma, a nuestra conciencia, activemonos y cambiemos el rumbo hacia la objetividad y lo práctico, cerremos nuestros oídos a tanta publicidad infecciosa y orientada hacia los intereses de quien la paga, cuando se gastan cifras millonarias es porque los beneficios son mayores, y todo ese dinero sale de los bolsillos de las personas fácilmente influenciables, y pobres en criterio personal, y que para saber lo que necesitan y les interesa, tienen que escuchar lo que dicen, aconsejan o publican.
Hagámonos conscientes de nuestras necesidades y nuestros recursos, y elijamos nosotros lo que hemos de comprar y donde, salgamos de las influencias de las modas y otros inventos y enredos de la sociedad de consumo, todos ellos diseñados para vaciarnos los bolsillos y complicarnos la vida, etc., etc., y otra vez etc.
Soy consciente de que el consumo forma parte de lo necesario, pero debería de estar estructurado y orientado hacia el bien común, y no, hacia el beneficio de unos cuantos.
Y ya no me extiendo más, que me perdone el que se sienta molesto, pues solo se trata de las ideas de uno más entre todos. Un saludo.
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