A los 85 años de edad, Don Jorge se casó con Ana, de 25 años
Debido a la diferencia de edad, Ana decidió que, después de su boda, ella y Don Jorge deberían tener dormitorios separados.
Luego de las festividades de la boda, Ana se prepara para ir a la cama. De pronto, se escuchan golpes en la puerta. Al abrir, ahí está Don Jorge, con sus 85 años... ¡listo para la acción!
Concluido el acto, Don Jorge le da un beso de buenas noches y vuelve a su dormitorio.
Después de algunos minutos, Ana oye otros golpes en la puerta del dormitorio. Es Don Jorge, ¡listo para la segunda vuelta! Sorprendida, Ana acepta, y al final Don Jorge le da un cariñoso beso de buenas noches y se va.
Más tarde, Don Jorge está otra vez tocando la puerta, tan fresco como un muchacho de 25 años... ¡listo una vez más!
Y así sucede dos veces más. Don Jorge regresa con Ana, y después de la acción, le da un beso de buenas noches a su esposa y regresa a su cuarto.
Después de una hora, Don Jorge regresa por sexta vez y como si nada. Termina y le da un beso de buenas noches a Ana. En esta ocasión, Ana lo detiene y, sorprendida, le dice a Don Jorge:
—Me impresiona que, a tu edad, puedas repetir esto tantas veces, Jorge. En verdad eres un gran amante. He estado con hombres con un tercio de tu edad y son totalmente incapaces de seguirte el paso.
Don Jorge, desconcertado, le pregunta a Ana:
—¿Cómo? ¿Ya había venido antes?
Moraleja:
El Alzheimer tiene sus ventajas.
¡Que la vida les sonría a todos!
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