Buenos días compañeros del camino, ¿que tal ha ido la semana? ¿lo habéis pasando bien y sido felices y todo eso?. Pues ya habéis visto el título de esta entrada, tú eres siempre quien decide, y si no lo eres, es porque dejas o prefieres que otros lo hagan por ti, pero siempre es decisión tuya cada vez que en tu vida entra, sale o cambia algo, y en el caso de que ni entra ni sale también lo deberías decidir tu que para eso eres el capitán de a bordo.
Volvemos siempre a lo mismo, y es que prácticamente todos hemos recibido una educación incorrecta en algunos de los sentidos, porque toda información o impresiones que nos llegan desde cualquier dirección o lugar, pasa a formar parte de nuestra educación, todo lo archivamos sin apenas hacer selección para saber lo que nos interesa y lo que no, todo pasa a formar parte de nuestras posibilidades y recursos que usaremos para reaccionar y como medios o herramientas de trabajo, para solventar o hacer frente a las circunstancias, decisiones, y resto de actuaciones que conforman nuestra vida.
Nos interesa, y de forma urgente y prioritaria, el estar muy interesados en el rumbo de nuestra vida, porque el rumbo y dirección es el que nos conduce a un lugar u otro, cuando ya estamos en el lugar, disfrutaremos o padeceremos de las condiciones que nos ofrece, pero no podemos culpar a nada ni a nadie, (que es lo que solemos hacer, buscar un culpable o un chivo expiatorio), pero el rumbo hacia ese lugar lo elegimos nosotros, y si fue otra persona quien lo eligió, lo consentimos o aceptemos nosotros, nosotros somos los únicos responsables de todo lo que conforma nuestra querida vida, de lo que obra a favor y en contra, del dolor y de la alegría, etc.
Cuando vemos un anuncio en la tele, es información, si no la seleccionamos, pasa a nuestro archivo de la personalidad, y cuando estemos ante la circunstancia precisa, usaremos esa información para actuar o resolver lo que sea, y resulta que hemos actuado a favor del anunciante y sus intereses, por eso les compensa gastarse cifras millonarias en publicidad, porque a través de estudiados programas, que por su contenido y formas, mas que información son mandatos, que de no estar conscientes y darte cuenta de la realidad pasan a ser prioritarios y de obligado cumplimiento, creamos necesidades que ningún beneficio nos aportan, adquirimos cosas que ni necesitamos, lo hemos escuchado tantas veces, que de forma automática e inconsciente creemos que es necesario.
Pero todo esto y muchas otras cosas ocurren porque nosotros lo consentimos, porque no estamos lo suficientemente interesado en nuestra vida como para cuidar de todos los detalles que le puedan afectar.
Hoy os sugiero que dejemos de escuchar a tantos pregoneros y publicidad engañosa e infecciosa, que desde fuera nos bombardean de continuo, con la oculta intención de adueñarse de lo nuestro, y si es posible, también de nosotros para convertirnos en esclavos con mando a distancia a su servicio.
No dejemos de estar atentos a nuestra adicción al aplauso, y a esa necesidad patológica de aceptación y adulación, a veces por la necesidad de ese falso aplauso consentimos cosas y casos que obran en perjuicio nuestro y de nuestro entorno, y lo grave del caso es, que como seguimos necesitando nuevamente de otro aplauso, volvemos a dejar de ser nosotros para intentar ser el bufón que los demás quieren ver actuar para a cambio volver a escuchar otro aplauso, y nos pasa y sigue pasando igual que al gato que gira sobre sí mismo persiguiendo su cola, es el cuento de nunca acabar y de la insatisfacción continua. Otro día más, saludos y hasta mañana.
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