jueves, 23 de enero de 2025

¿QUE SON LOS SENTIMIENTOS? ¿CÓMO COMUNICARNOS CON ELLOS? 1ª Parte (Por Jan Anguita)

 

 Hace unos días publiqué un artículo donde explicaba que son los sentimientos, y no la mente, los encargados de tomar nuestras decisiones. Los sentimientos son los que saben qué es lo que nos hace felices, de modo que son los que nos pueden guiar hacia una vida plena y satisfactoria.
La mente, en cambio, no sirve para analizar la realidad ni para tomar decisiones, sino para crear. La mente es la herramienta con la que creamos nuestra vida.
De esta manera, la mente y los sentimientos forman un equipo perfecto: los sentimientos toman las decisiones y la mente las ejecuta. Esta es la forma óptima de funcionar.
Como respuesta a ese artículo, recibí varios comentarios con preguntas muy interesantes. Por ejemplo:

¿Qué son los sentimientos exactamente?
¿Dónde están?
¿Cómo podemos hacerles preguntas?
¿Cómo podemos saber que una respuesta viene de los sentimientos y no de la mente?

Estas cuestiones son realmente muy importantes a la hora de conectar mejor con nuestros sentimientos, y por tanto, ver más claro cuál es nuestro camino. Por esta razón, en el artículo de hoy me gustaría abordarlas e intentar responderlas con la mayor claridad posible.
¿Qué Son los Sentimientos?
Empezamos por la primera pregunta: ¿qué son los sentimientos?
Los sentimientos se podrían definir como una respuesta interna que nos indica si la situación que estamos viviendo está en armonía con nuestra esencia más pura. O dicho de una manera más sencilla: los sentimientos son un indicador interno que nos informa de si lo que estamos experimentando nos gusta o no.
Esto quiere decir que, si queremos ser felices, debemos seguir el camino que marcan los sentimientos. Ellos son los que saben lo que nos hace sentir bien y lo que no.
Esta idea suele sorprender un poco, porque estamos acostumbrados a pensar que debemos seguir los pasos de la razón. Pero el caso es que seguir a la razón es lo peor que podemos hacer, porque la mente no tiene ni idea de qué nos hace felices. Esto sólo lo saben los sentimientos.
En nuestra vida sentimental, por ejemplo, esto lo tenemos clarísimo. A nadie se le ocurre elegir a su pareja con la cabeza, todos lo hacemos con el corazón. Por mucho que desde un punto de vista racional una persona parezca una buena pareja para nosotros, si no la amamos no funcionará.
Pues en el resto de ámbitos de la vida pasa exactamente lo mismo: la única manera de que algo salga bien es hacerlo con el corazón.
¿Dónde Están los Sentimientos?
Responder esta pregunta de forma exacta no es fácil. En última instancia, todo lo que existe forma una unidad indivisible, y no se puede decir con exactitud dónde termina una cosa y dónde empieza otra. Así que si nos preguntamos “¿dónde están los sentimientos?”, la respuesta más adecuada sería: “un poco en todas partes”.
Pero desde un punto de vista más práctico, en lugar de preguntarnos dónde están los sentimientos podemos preguntarnos dónde se manifiestan más habitualmente. Y en este sentido se puede decir que los sentimientos se manifiestan principalmente en el cuerpo.
Los sentimientos normalmente se manifiestan como una sensación física. Cuando estamos bien, nuestro cuerpo está relajado y cómodo, y esto nos da la sensación de bienestar. En cambio, cuando estamos mal tenemos varias sensaciones desagradables por diferentes zonas del cuerpo: malestar en el estómago, tensión en la cara, etc. Dependiendo de la persona y de lo que esté sintiendo en cada momento, la sensación es diferente, pero siempre hay algún tipo de malestar físico asociado al malestar emocional.
Conectar con los sentimientos, pues, implica conectar con las sensaciones físicas del cuerpo. Y aprender a escuchar bien a nuestros sentimientos implica aprender a escuchar a nuestro cuerpo.
Cómo Comunicarnos con Nuestros Sentimientos
A la hora de plantear una pregunta concreta a nuestros sentimientos, una duda muy habitual es cómo podemos saber que la respuesta realmente viene de los sentimientos y no de la mente. Es una cuestión importante, pero para responderla, primero debemos entender bien cómo funciona la comunicación con los sentimientos.
Y la comunicación con los sentimientos se puede hacer, principalmente, de dos maneras: directamente o a través del lenguaje.
En una comunicación directa, simplemente nos centramos en nuestros sentimientos y al instante vemos claramente lo que tenemos que hacer. En cambio, en una comunicación a través del lenguaje, planteamos nuestra pregunta con palabras y recibimos la respuesta también con palabras. Por ejemplo, nos preguntamos “¿sería bueno para mí dejar el trabajo y buscar otra cosa?”, y recibimos un “sí ” o un “no”.
En este artículo me centraré en este segundo tipo de comunicación. La comunicación directa es mucho más simple y clara, pero es más difícil de conseguir. No porque sea complicada en sí misma, sino porque no estamos acostumbrados a comunicarnos sin lenguaje. Por esta razón es más práctico comenzar utilizando palabras, y poco a poco iremos viendo que al final son innecesarias.
El problema de comunicarnos con los sentimientos a través del lenguaje es que necesitamos la ayuda de la mente, porque la mente es la encargada de crear las frases. Y esto suele complicarlo un poco, porque siempre que aparece la mente por medio tendemos a centrarnos mucho en ella y a dejar de lado a los sentimientos.
Si hacemos un esquema simple, el procedimiento básico para comunicarnos con los sentimientos a través de la mente sería éste:

Primero utilizamos la mente para crear una frase que describa nuestra duda. Por ejemplo: “¿sería bueno para mí ir a vivir a otro lugar?”
Esta pregunta viaja hasta los sentimientos.
Los sentimientos responden.
La respuesta llega a la mente.
La mente crea una frase que describe la respuesta. Nosotros percibimos esta respuesta como una frase que aparece en nuestra cabeza. “Sí, sería bueno”, “no, mejor que te quedes donde estás”, “espera un poco “, etc.

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