Léelo hasta el final:
El verdadero crecimiento no está en los diplomas, en los números, ni en los aplausos.
Está en cómo tratas a los demás mientras los obtienes.
Porque de nada sirve llegar alto si miras por encima del hombro.
De nada sirve tener éxito si ya no sabes escuchar con humildad.
Crecer también es respetar a quien piensa distinto.
Es pedir perdón cuando te equivocas.
Es tender la mano sin esperar nada a cambio.
A veces confundimos madurar con endurecer el corazón,
pero crecer de verdad es lo contrario:
es volvernos más humanos, más conscientes, más empáticos.
El logro no te define. Tu trato sí.
Y eso… también habla de ti.
–Susana Rangel
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