"Los Esclavos de la Lujuria viven atrapados en un fuego que nunca se apaga. Confunden el deseo con amor, la atracción con conexión, el placer con plenitud. Buscan cuerpos, pero olvidan las almas. Tocan piel, pero no alcanzan el corazón.
Son dominados por impulsos que prometen satisfacción, pero que dejan vacío. Cada encuentro fugaz es una promesa rota; cada conquista, una herida más profunda. La lujuria no les da poder, se los arrebata. No los eleva, los consume.
Lo que parecía libertad se convierte en cárcel. Lo que ofrecía calor, se vuelve ceniza. Ya no son dueños de sí mismos, sino marionetas de un deseo que nunca se sacia.
Pero la lujuria no es invencible. El alma que despierta puede recuperar el dominio sobre el cuerpo. La pureza no es represión, es fuerza. La verdadera libertad no está en ceder, sino en elegir con conciencia y amor.
Que cada uno elija: arder sin control o encenderse con propósito. Porque los Esclavos de la Lujuria aún pueden volver a ser señores de sí mismos."
Bendiciones
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