El
desespero existencialista, la angustia, el sentimiento de que todo es
fútil, de que la vida carece de sentido es una característica de la
cultura materialista, sin embargo, cuando un Buda alcanza este punto en
el que todo carece de sentido, eso se convierte en una abertura; no es
el final del camino. En realidad, es solamente el final de un camino,
pero otro se abrió de inmediato; fue la clausura de una puerta, pero
también es la apertura de otra.
Esa
es la diferencia entre una cultura espiritual y una cultura
materialista. Un materialista dice, "Esto es todo; en la vida no hay
nada más". Un materialista dice que todo lo que ves, es todo lo que en
realidad hay. Si esto es lo importante, entonces no hay ninguna puerta
abierta. Un hombre espiritual dice, "Esto no es todo; lo visible no es
todo, lo tangible no es todo". Cuando "esto" se acaba, de repente se
abre una nueva puerta y no es el final. Cuando "esto" se termina, es
solamente el principio de otra dimensión.
Ésta
es la única diferencia entre la concepción materialista de la vida y la
concepción espiritual de la vida: la diferencia en la forma de ver el
mundo. Buda nació en el seno de una forma espiritual de ver el mundo.
Él también se dio cuenta de la futilidad de todo lo que hacemos, porque
la muerte está ahí y con la muerte todo acabará, de modo que ¿para qué
hacer o dejar de hacer? Tanto si haces, como si no haces, la muerte
llega y acaba con todo. Tanto si amas, como si no amas, llega la vejez y
te conviertes en una ruina, en un esqueleto. Tanto si vives una vida de
pobreza como una vida de riqueza, la muerte acaba con ambas; no le
importa quién seas. Puedes haber sido un santo, puedes haber sido un
pecador; para la muerte no hay diferencias. La muerte trata a todo el
mundo por igual. Tanto el santo como el pecador se desploman en el
polvo; polvo convertido en polvo. Buda llegó a darse cuenta de esto,
pero ahí estaba la concepción espiritual del mundo; la atmósfera era
diferente.
Cuando
la vida se percibe como carente de sentido, de repente surge una nueva
dimensión, una nueva visión: el esfuerzo por penetrar en los más
profundos misterios de la vida, por penetrar más profundamente en lo
visible en aras de alcanzar lo invisible, por penetrar la materia tan
profundamente que la materia desaparezca y te encuentres con la realidad
fundamental, la realidad de la energía espiritual, el Brahma. Con
Sartre, Camus, Heidegger, la historia finaliza con el cadáver.
En
realidad, la vida empieza solamente cuando la muerte llega, porque la
muerte acaba sólo con tu cuerpo, no con tu ser más interno. La vida del
cuerpo es solamente una parte, una parte realmente periférica, una
parte superficial.
En
Occidente, el materialismo se ha convertido en la forma dominante de
entender el mundo. Incluso la mal llamada gente religiosa es, en
Occidente, materialista. Puede que vayan a la iglesia, pueden creer en
el cristianismo, pero esa creencia no es trascendente, es sólo
superficial. Es una formalidad social. Uno ha de acudir a la iglesia
los domingos; es lo que se ha de hacer, lo que se debe hacer para
pertenecer a los "buenos", en opinión de los demás. Tú eres el bueno
realizando buenas obras... una formalidad social. Pero por dentro, todo
el mundo se ha vuelto materialista.
La
visión materialista del mundo dice que con la muerte todo termina. Si
fuera cierto, entonces no habría posibilidad de transformación alguna. Y
si todo acaba con la muerte, entonces uno no tiene por qué seguir
viviendo. Entonces el suicidio sería la respuesta correcta.
Sartre
no tuvo el valor suficiente, pues si no, o bien se suicidaba -siendo
fiel a su filosofía- o buscaba otra forma de vida, una nueva vida.
Sartre
no fue valiente. Hablaba de valor, de sinceridad, de autenticidad,
pero él no los tenía. Si eres auténtico, entonces te suicidas, o buscas
una forma de salir del sufrimiento. Si el sufrimiento es final y total,
entonces ¿para qué seguir viviendo? Entonces sé fiel a tu filosofía.
Parece que este desespero, esta angustia, esta carencia de significado,
es verbal, lógica, pero no existencial.
Ser
existencialista significa que ha de haber un sentimiento, no una idea.
Puede que Sartre sea un gran pensador -lo fue- pero no ha vivido eso, no
lo ha experimentado. Si vives en el desespero llegarás a un punto en el
que algo has de hacer radicalmente, inmediatamente. Necesitas
urgentemente una transformación y eso debería convertirse en tu única
preocupación.
Osho -
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