viernes, 30 de enero de 2026

¿DE DONDE SURGE LA DECEPCIÓN? (Por Cristobal Martimez)

 

Reflexiones mañaneras
¿De dónde surge la “decepción”?
¿De lo que el otro hace o deja de hacer?
¿O de lo que yo pensaba y creía que haría?
Si no hubiera puesto expectativas, ¿me habría decepcionado?
Si leen la afirmación de la primera imagen, la clave está cuando dice: “Que creía especial y diferente”.
Es decir, era uno quien tenía esa creencia, quién la creó en su mente, la dio por cierta y verdad y entonces la usó como “rasero” o “barra de medida” para juzgar al otro.
-Quién hace “especial” a una persona siempre es uno y no la persona en sí-
Pues que alguien sea “especial” es una mirada subjetiva, que surge del observador y no de lo observado.
Ya que, diferentes personas observando a alguien, unos considerarán que es “especial" y otros no.
Cuando nos atrae una persona y decidimos creer que es “especial”, es porque identificamos en ella rasgos de lo que para UNO es nuestro patrón de “especialísimo”.
La veo, observo, comparo con mi propio concepto, y decido si lo es o no.
Pero olvidamos que, al principio todo es un “parecer”, y solo a través de la interacción en el tiempo podremos saber qué verdad hay en esa persona acerca de lo que me cuento y creo acerca de ella.
Pero no solemos ser conscientes de ello y nos “ilusionamos” muy rápida-mente.
Damos por hecho que esa persona es “así” y que tendrá un comportamiento acorde a como creemos que es.
Y luego, tarde o temprano aparece la “realidad” del otro, que mayoritaria-mente no suele coincidir con nuestra idealización, dando lugar a la des-ilusión…(segunda imagen y su mensaje).
Así que, lo contrario a la ilusión no es la des-ilusión. sino la “verdad”.
-Verdad primera: “El otro es como es y no como yo di por cierto que era”.
-Verdad segunda: “Mi decepción no surge del otro, sino de haberme creído mi idealización”.
Así que, si aplicamos el mensaje de la segunda imagen, la experiencia de la des-ilusión me ayuda a salir del lugar incorrecto.
-Primer lugar: De la relación con esa persona si real-mente nos es de mi agrado.
-Segundo lugar, y el más importante: De mi tendencia mental a idealizar, ilusionarme, etc, que es el resultado de la necesidad de encontrar a ese “alguien especial” que me sacie mis carencias emocionales, olvidando que, al principio todo es un “parecer”.
Mejor siempre ir con la mente “frenada”, paso a paso.
Observando a esa persona desde una distancia emocional prudente, y ver cómo “es” a través de cómo se relaciona y reacciona a lo que en cada momento sucede.
Nada de prisas.
La prisa solo habla de nuestra “necesidad”...y por tanto, de nuestras carencias.
Y, como bien sabemos, “la prisa nunca es buena consejera”...
Buen día, amigos.
Kriss

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