¿Quieres rodillas fuertes y una espalda baja sin dolor?
¡Recupera tu sentadilla natural!
Malasana no es solo un ejercicio, es la postura humana funcional por excelencia. Recuperar la capacidad de ponernos en cuclillas es la mejor medicina para nuestras articulaciones.
1. Descompresión Lumbar y Apertura Pélvica Anatómicamente, al bajar en una sentadilla profunda, el coxis apunta hacia abajo y la columna lumbar se estira de forma natural. Esto ayuda a separar suavemente las vértebras lumbares, aliviando la presión sobre los discos intervertebrales y liberando la tensión en el suelo pélvico.
2. Salud de Rodillas y Tobillos Contrario al mito, la sentadilla profunda (realizada con control) fortalece los ligamentos de la rodilla y mejora la flexibilidad del tendón de Aquiles. Esta movilidad del tobillo es crucial: si tus tobillos son rígidos, tus rodillas y espalda acabarán pagando el precio.
3. Estímulo Digestivo Natural Al presionar los muslos contra el abdomen bajo, se realiza un masaje mecánico a los intestinos. Esto promueve el movimiento peristáltico, ayudando a combatir el estreñimiento y mejorando la eficiencia del sistema excretor.
Cómo realizar Malasana correctamente:
La Base: Separa tus pies un poco más que el ancho de tus hombros, con los dedos apuntando ligeramente hacia afuera.
El Descenso: Baja tus caderas hacia el suelo. Si tus talones se levantan, pon una manta enrollada debajo de ellos.
Los Brazos: Coloca tus codos dentro de las rodillas y presiona suavemente hacia afuera para abrir más las caderas. Junta tus palmas al pecho.
La Columna: Imagina que tu coronilla crece hacia arriba y tu coxis hacia el suelo. Mantén el pecho abierto.
Tiempo: Mantén de 1 a 2 minutos mientras respiras profundamente hacia tu pelvis.
Somatic Experience
Abrazo de Luz
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