Hola gentes, aquí estoy de nuevo para seguir argumentado sobre el tema del (mal llamado) “juicio final”, entiendo que es lógico que nos produzca incertidumbre porque el concepto generalizado que poseemos de lo que es un juicio, deja bastante que desear, en muchas ocasiones depende del dinero con el que contamos para poder pagar a buenos abogados, y el mercado de la oferta y la demanda, o de lo que se compra y se vende es muy amplio y se extiende en ocasiones hasta los propios tribunales, como resultado de todo esto, puede darse el caso de que hay inocentes cumpliendo condenas injustas, y culpables de todo tipo de delitos libres de la acción de la justicia.
Si estas realidades las usamos como patrón de comparación y orientación, sería de lógica el sentir miedo, pero el caso que nos ocupa no se parece en nada a nuestros juicios terrenales, donde en muchas ocasiones el veredicto depende de la astucia e ingenio del abogado defensor entre otras cosas.
Todos nosotros como Seres Espirituales, somos partes importantes de Mamá Naturaleza y el Proyecto Divino, somos hijos de Dios, y aunque en ocasiones puede que no lo parezca, por parte de la jerarquía espiritual, somos tratados con el máximo de Amor, Justicia y Misericordia, se que esto que acabo de exponer hay mucha gente que no está de acuerdo, pero a mi me consta de que es así, y por eso espero que a lo que se le da el nombre de “juicio final”, en realidad sea una reunión familiar en el plano espiritual, donde con amor y respeto, se nos entrega la cosecha de nuestra siembra que por ley nos corresponde, por eso se dice que “el sembrar es voluntario, y la cosecha obligatoria”.
El concepto popular que hay respecto al juicio final, es que seremos premiados con el “cielo”, o castigados al infierno, yo no veo premio ni castigo, simplemente nos dan lo que es nuestro, ni más, ni menos.
El premio es la consecuencia de haber obrado correctamente con Amor, Justicia y misericordia hacia todo y hacia todos, nadie nos premia, nos hemos premiados nosotros con nuestro actuar y se nos da lo nuestro.
Y lo que podemos entender o esperar como castigo, no hay tal castigo, se nos dan las consecuencias de nuestro actuar, con perjuicio propio, y lo que es mas grave, hacia los demás, nos castiguemos nosotros cuando actuemos de forma incorrecta, el daño está hecho y ahora toca el repararlo, cobramos lo que se nos debe, y pagamos lo que debemos, y es la única forma de quedar en paz con todo, con todos y con nosotros mismos.
Por favor no temamos por lo que nos pueda esperar después que abandonemos este mundo, al igual que como personas tenemos unos padres que se desviven por nuestro bien, como Seres Espirituales también contamos con otros padres que nos aman y cuidan de por siempre y de forma esmerada, todo lo que nuestra Madre Naturaleza nos brinda, es para nuestro bien, y en ningún momento, y por ningún motivo, hemos de dudar de su Amor, Justicia y Misericordia. Saludos y hasta siempre.
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