Según
la Ciencia iniciática, la inspiración no es nada distinto a un contacto
con una fuerza, una inteligencia, una entidad o una corriente de
naturaleza superior. Este contacto nos permite ejecutar lo que
habitualmente no somos capaces de hacer nosotros mismos. Alguien desea
hablar pero no encuentra las palabras, se avergüenza, balbucea. Pero he
ahí que de repente algo entra en él, una luz, una corriente, y se
entrega a ella: ya ni siquiera tiene que buscar las palabras, fluyen
naturalmente, al punto de que al hablar, escucha lo que dice como si
escuchara hablar a alguien más, y es el primero en asombrarse. Ocurre lo
mismo con el artista.
¿De
dónde proviene esto? ¿Quién es esta presencia en él que sabe encontrar
los materiales, reunir los elementos y combinarlos para crear formas y
expresiones?... El hombre mismo no es muy capaz de producir creaciones
geniales, divinas, pero si sabe prepararse mediante un trabajo interior
de purificación, de elevación, puede ser visitado por almas
evolucionadas que lo inspirarán.
Omraam Mikhaël Aïvanhov
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