Te da pena todo el mundo. Sufres lo indecible por el “estado actual” de los acontecimientos en este planeta. Empatizas en exceso y el dolor ajeno lo haces propio… Pues bien, déjame decirte que todo ello forma parte de tu programación. Aprendiste a ver el mundo desde la desesperanza, la tristeza, la desolación… Y en ello te enfocas. Tu mente se va siempre a lo que está “mal”, no a lo que está bien, porque está entrenada para sufrir y para lamentarse, no para plantearse nuevas posibilidades.
Como aprendiste a ver el mundo desde la desesperanza y la falta de sentido, eso es lo que proyectas siempre sobre él. Y esa percepción de la realidad te conduce una y otra vez a una vida apática, melancólica, victimista, poco fluida, en la que todo está mal y hay pocas posibilidades de evolucionar. Por descontado, crees en la muerte y en la injusticia, y ello te lleva a la ira y al resentimiento (emociones que seguramente no has aprendido a procesar). Este resentimiento te hace vivir en el pasado más que en el presente, y, por tanto, tu mente siempre está activa rumiando lo que sucedió.
Pero hay VIDA más allá de esa forma de pensar. De hecho, esa visión del mundo es simplemente aprendida, y, por tanto, puedes cambiarla. Es más: no eres una mejor persona por pensar de esa manera ni por sostener todos esos pensamientos de tristeza e impotencia. La postura es cómoda y seguro que encontrarás a muchas personas que la aplaudan, pero, a la larga, no te beneficia ni a ti ni al mundo. Reflexiona sobre ello, porque hay otras formas mucho más saludables de expresarte y de entender esta realidad, y tal vez la que aprendiste (con toda su tristeza, su desolación y su sinsentido) no te lleve a ninguna parte. ¿No será ya momento de que te plantees un cambio mucho más profundo en tu visión de la vida?
Javier López Alhambra
Almas Estelares - Javi López
No hay comentarios:
Publicar un comentario