Cuando eres joven, piensas que lo sabes todo. Pero la vida no se maneja con orgullo, sino con sabiduría.
Si no aprendes a escuchar, prepárate para enfrentar esto:
Quien no oye advertencias, termina aprendiendo a golpes.
Tus padres no te corrigen para molestarte, lo hacen por amor. Ignorarlos es despreciar años de experiencia.
Si no sabes escuchar lo bueno, acabarás siguiendo lo malo… y lo peor es que ni cuenta te darás hasta que sea tarde.
No todo lo que quieres hacer está bien. El famoso “yo hago lo que quiero” muchas veces termina en ruina.
Un día, las voces que te orientaban ya no estarán… y ahí recordarás los consejos que antes ignoraste.
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