jueves, 22 de enero de 2026

LA VIDA TE DESPIERTA OBLIGÁNDOTE A QUE ASUMAS TU RESPONSABILIDAD (Por Javier Lopez)

 

A veces soy contundente con mis textos. Especialmente contundente. Pero es necesario. No vas a salir de donde estás si siempre te ofrezco una visión tibia, suave y “angelical” de la vida. Si te pongo la realidad entre algodones… Si te aplasto con la idea de que eres maravilloso y de que no tienes que hacer nada para mejorar tu vida o tu situación actual. La espiritualidad no consciente es muy dada a todo esto: a divagar, a desconectarse, a fugarse, a no ver la realidad tal y como es… Sobre todo, es muy dada a quitarse la responsabilidad de encima. Esto es lo que no gusta. Que hayamos de asumir nuestra responsabilidad y comprometernos con nosotros mismos, tomando decisiones que nunca nos atrevimos a tomar y estando abiertos al conflicto que siempre habíamos evitado. Mejor nos vamos al plano astral, o a Arcturus, o a Pléyades… Mejor pensar en todo eso y olvidarme de mi vida actual en la Tierra, repleta de gente “mala” que no me entiende y que es la verdadera culpable de que me sienta como me siento actualmente. ¿Verdad?
En ese punto es donde muchas veces se halla el bloqueo. En que empleamos la “espiritualidad” (la creencia en otros mundos y la idea de que somos especiales y, por tanto, simples víctimas de la vida) para justificarnos y no crecer. El hecho de que te consideres una semilla estelar, por ejemplo, no va a servirte de nada si no estás dispuesto a madurar y a ampliar tu visión de la vida. Como mucho, puede servirte para justificar el punto en el que te encuentras y lo mal que te sientes, pero si te sigues justificando y te atascas ahí durante muchos años, tarde o temprano la vida “te despertará” por sus propios medios. Porque si piensas que estás despierto por el simple hecho de creer que eres una semilla estelar o un alma vieja, tarde o temprano vendrá la decepción. O la sacudida. El zarandeo de tu mundo… La vida te despierta obligándote a que asumas la responsabilidad. Y no se anda con rodeos. O lo haces, o lo haces. Punto. Y da igual que “seas de” Arcturus, de Sirio, de Andrómeda o que hayas tenido 10 millones de encarnaciones en Lemuria, la Atlántida o Egipto. La vida te dirá: “Oye, ya es hora de que dejes de evadirte. Despierta. Responsabilízate de una vez. Baja de tu mundo especial y comprométete con este plano, que es a lo que viniste”.
Como digo, hay muchas personas bloqueadas en este punto. Personas que se han quedado en el “especialismo” de la etiqueta, pero no dan el paso de profundizar en su comprensión, de ampliar su perspectiva, de reconectarse realmente con ellas mismas… La “espiritualidad” es precisamente lo que les sirve para “dormir”, para seguir desconectadas, para caminar desde la evasión y la total irresponsabilidad hacia su propia vida. Y, como muchas veces repito, ese no es el sentido de la vida en este planeta. Esa espiritualidad evasiva, a la larga, no funciona. Nos deja en las nubes, en un estado de indefinición que es dulce y peligroso a partes iguales. Por ello es importante que te preguntes si tu espiritualidad es realmente beneficiosa o, más que ayudarte y hacerte crecer, te está desconectando de este mundo y de lo que has venido a hacer en él. Y, como no hay casualidades, tal vez este texto llegue justo ahora para “reconectarte” y para que te replantees las cosas. Para que al fin te cuestiones tu modo de ver el mundo y te abras a la posibilidad de realizar un profundo cambio de percepción. Un cambio que te lleve a asumir definitivamente la responsabilidad y te “baje” de una vez a la Tierra, en lugar de estar divagando, evadiéndote y juzgando a otros desde tu posición de “alma especial”. A lo mejor, si reflexionas, “despertar” tiene más que ver con esto que con pasarte la vida desconectado de este mundo…

Javier López Alhambra

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