martes, 24 de marzo de 2026

NO HAY CASUALIDADES NI MALAS SUERTES (Por Javier Lopez)

 

El plan de vida de cada alma que encarna en la Tierra es perfecto. No hay casualidades ni malas suertes. Esta aseveración parece cruel, sobre todo en un planeta como el nuestro, tan polarizado y en el que se viven experiencias que a veces nos llevan al límite. Soy consciente de que leer esta información puede generar rechazo o inquietud en muchas personas, pero precisamente la información que nos remueve es la que puede sacarnos del letargo espiritual y hacer que nos planteemos nuevas posibilidades. Es decir, que abramos nuestra conciencia y nos cuestionemos nuestras creencias y nuestra forma de ver la realidad.
Sí, aunque parezca injusto, las almas encarnan con sus propios objetivos, y muchas de ellas saben de antemano que se marcharán de la Tierra a una edad temprana. Otras, que su vida estará repleta de desafíos y apenas tendrán un momento de respiro. También hay almas que pueden tener vidas más relajadas, y esto también estará en sintonía con sus planes evolutivos. En cualquier caso, uno no puede comprender esta información si no tiene en cuenta dos aspectos: que la muerte no existe (todas las almas se hallan, por tanto, de paso en este planeta) y que todos los seres están sujetos a la ley del karma o causa-efecto. ¿Qué dice esta ley? Que recogemos lo que hemos sembrado (tanto en esta vida como en vidas anteriores), y que si nos polarizamos en un extremo, tendremos que vivir el opuesto, para terminar alcanzando un equilibrio. El karma es la “justicia” que opera por encima de nosotros, y que determina las condiciones bajo las cuales encarnan las almas (su tipo de cuerpo, el lugar en el que nacen, la familia que les corresponde, etc.). Es cierto que el alma elige sus circunstancias antes de nacer, pero lo hace de acuerdo con este karma o bagaje previo. Por ello existen vidas tan diferentes.
¿Está obligada el alma a seguir reencarnando para siempre en la Tierra, vida tras vida? Por supuesto que no. A medida que abre su conciencia y va equilibrando el karma (es decir, alcanzando una mayor paz interior y comprendiendo que es la principal creadora de su destino), se abren para ella innumerables posibilidades de encarnación en otros planos. Planos y realidades en los que el estilo de vida es mucho más pacífico y amoroso, con mayor conciencia. De hecho, muchas de las almas que se hallan actualmente en la Tierra ya han vivido en esos planos, pero no lo recuerdan conscientemente. ¿Para qué están aquí? Simplemente para “recordar”, para acompañar el proceso de transición entre eras que está viviendo nuestro planeta en la actualidad y para poner a prueba su capacidad de amar y de reconocer la Unidad en un mundo extremadamente polarizado. Sea como sea, el objetivo último de todas las almas en este lugar es el mismo: reconocerse como parte esencial de todo lo que existe y redescubrir el Amor, con mayúsculas. Por ello, las almas que se obcecan en el juicio, la condena y el resentimiento permanecerán “atadas” a este mundo, hasta que se abran al Amor y alcancen una comprensión mayor de su poder creador y de su conexión con la Conciencia Universal. Desde un punto de vista superior, todo está “bien”, y todas las almas seguirán su camino de evolución en otros mundos cuando finalicen su aventura en el planeta Tierra.
Javier López Alhambra
Almas Estelares - Javi López

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