No
sabes cómo, pero un día todo cambia. Ya no ves las cosas de la misma
manera. Comienzas a hacerte preguntas. Lo que antes era evidente, deja
de serlo. Lo que parecía una verdad absoluta, se rompe en mil pedazos...
Nada
de lo que te enseñaron parece tener demasiado sentido. Comprendes que
hay otras maneras de entender la realidad. Lo que tú intuías se
consolida. Hay otros mundos, otras realidades... Quizá, también, otros
seres... Tu presencia aquí empieza a cobrar sentido. Dejas de ser una
casualidad para convertirte en una persona más consciente, con un
propósito más definido. Al mismo tiempo, todo a tu alrededor empieza a
tambalearse. Familiares, amigos, conocidos... Incluso tu puesto de
trabajo. La "seguridad" que creías poseer se esfuma. Ya no vibras igual.
Ya no vibras como antes. Y tu entorno, por tanto, cambia casi
automáticamente.
En
el fondo, sabes que es inútil tratar de aferrarse a lo anterior. Has
iniciado un camino sin retorno... Y realmente no sabes cómo, pero ese
día, quieras o no, todo cambia: tu plan de vida se presenta ante ti y
empieza a conducirte, sabio y contundente, hacia donde planeaste.
No hay comentarios:
Publicar un comentario