Las expectativas
El que tiene expectativas de cara a los demás, se condena a desilusionarse. Les ha otorgado un poder que no les corresponde.
Nadie
jamás te defrauda, son solo tus expectativas las que lo hacen. Juzgamos
y condenamos a los demás, porque no cumplieron lo que esperábamos de
ellos.
No
son ellos, somos nosotros. Esperar contempla que vas a recibir, sino
recibes, te sientes mal, sobre todo cuando no recibes lo que esperas.
No
te hagas expectativas sobre nadie y sobre nada, sea lo que sea. Acepta
aquello que llega y lo que ocurre. Recuerda que nunca es lo que ocurre,
es cómo reaccionas ante lo que ocurre y esto lo elijes tú.
Nos
sentimos dolidos, amargados, engañados y frustrados, porque las cosas
no fueron como esperábamos o como planeamos. Nadie nos falló, nos
fallaron las expectativas que pusimos.
Vive
el ahora, aceptando todo. Sabiendo que todo forma parte de ti. No hay
posibilidad de casualidad en el universo. Todo llega a ti para que
elijas de nuevo, para que lo resuelvas. Todo es enseñanza y aprendizaje.
Si renuncias a las expectativas del tipo que sean, te evitaras dolor y sufrimiento, que es el que tú mismo te infringes.
Deja ya de mirar hacia fuera, deja de juzgar y de esperar, deja de ver culpables, para ver que tú eres el único responsable.
Suelta...
fluye... entiende que todo lo que ocurre es lo mejor que te puede
ocurrir, es tan solo la oportunidad de elegir de nuevo, de sanar algo,
un error, un juicio en tu mente. Aunque no lo entiendas. Elige de nuevo y
elige desde el amor.
Hay en ti una luz, que no ciega, que no engaña, que sabe guiarte, donde nadie gana ni pierde, donde la verdad resplandece.
Conéctate
con esta verdad que eres, ahí está tu paz, tu salvación. No es fácil ni
difícil, es cuestión de entrenar. Aquiétate, para tu mente y tu
cuerpo... respira profundo... dejar ir... observa el silencio... y
escucha... como si esperaras el trueno.
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