Hola gente, aquí estoy a ver si se me
ocurre alguna historia que contar, porque aunque hay quien dice que el
silencio
es una forma de comunicación y creo que es cierto, de hecho lo practico en muchas
ocasiones porque es dentro del silencio cuando celebro mis
comunicaciones internas, y en otras ocasiones me apetece hacer algo de
ruido y utilizar la
palabra en mis comunicaciones externas, en alguna ocasión me han dicho
que soy muy hablador, y confieso que me gusta mucho la comunicación
verbal.
En
días pasados escuché a alguien que decía que el motivo por
el que tenemos dos orejas y una sola boca, es porque tenemos que
escuchar el
doble de lo que hablamos, a mi me hizo reflexionar y me di cuenta de que
hablo
mas que escucho, y en mis propósitos inmediatos he incluido con
prioridad, el
aprender a escuchar y valorar lo que me comunica mi prójimo.
Cada
persona es observador y testigo presencial de la propia Vida, y su
versión es única y por tanto muy interesante e enriquecedora para el
buscador de la verdad, pienso y siento que he de procurar hablar
menos y ser mas selectivo a la hora de usar la palabra, ya veremos en
que queda
todo esto, porque no es la primera vez que nos hacemos muchos
propósitos, y después
se nos olvidan y continuamos por el camino de siempre.
De todas formas, la palabra tiene un gran poder, con ella se
puede hacer mucho bien o mucho mal, depende de cómo se utilice y de los
sentimientos y propósitos de los que parten nuestras palabras, si todos fuéramos
impecables con nuestras palabras el mundo sería diferente, porque una buena
parte de los males mundanos, es debido a la mentira, la falsedad, la estafa, la
calumnia, etc. y todas estas malas artes guardan relación con el mal uso de la
palabra.
Resulta maravilloso cuando te habla alguien y sabes que jamás
te mentiría, que lo que te dice es su verdad, es muy diferente cuando alguien te
está hablando y sabes que no te puedes fiar, porque si le das la oportunidad,
te engañará y te estafara sin que le importe los perjuicios que te cause.
La sugerencia del día es que procuremos ser responsables y
limpios con nuestras palabras, nuestro prójimo es la continuación de nosotros
mismos, y el posible daño que le hagamos, al final nos dolerá a nosotros por igual que a
ellos, recordemos que todo bien, o todo mal que arrojemos hacia el mundo y sus
criaturas, nos vendrá de vuelta con su cosecha por añadido, de ello se encarga
la ley de acción y consecuencias, o la ley del karma que en
definitiva son la misma cosa con distinto nombre.
Recordemos que para ser impecables con nuestras palabras hemos de serlo previamente con nuestros pensamientos y sentimientos, puesto que nuestras palabras parten de ellos.
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