domingo, 26 de abril de 2026

SOMOS LO HEREDADO, LO APRENDIDO, LO DECIDIDO....(Por Jaaneth Paredes)

 

Somos lo heredado.
Somos lo aprendido.
Y también somos lo decidido.
En nuestro cuerpo vive una historia genética que viene de generaciones antes que nosotros. Rasgos físicos, predisposiciones, sensibilidades, incluso ciertas maneras de reaccionar al mundo. También llegamos con un temperamento. Esa forma básica de sentir, de responder, de percibir la vida. Hay personas más intensas, más tranquilas, más sensibles, más observadoras. Y todas son válidas.
Pero también somos lo aprendido.
Somos lo que vimos en casa.
Las conversaciones que escuchamos.
Las maneras en que nuestros padres o cuidadores resolvían —o evitaban— los conflictos.
Las palabras que nos dijeron cuando nos equivocábamos o lográbamos algo.
Los silencios que se interpretaban pero nunca se explicaban.
Somos las relaciones que nos formaron.
Los maestros que nos inspiraron o nos limitaron.
Las amistades que nos mostraron otras formas de vivir.
Las parejas que nos confrontaron con partes de nosotros que no conocíamos.
Y todo esto se va formando el carácter.
Ese que se moldea con la experiencia, con el dolor, con los límites, con el amor, con las decisiones que repetimos durante años.
Pero hay un momento en el que dejamos de ser lo heredado y lo aprendido.
Y aparece una tercera dimensión de quiénes somos:
LO DECIDIDO, esto que si depende 100% de nosotros.
La decisión abre la puerta a la conciencia.
Y con la conciencia llega algo revelador, pero profundamente liberador:
LA RESPONSABILIDAD
Responsabilidad de elegir qué partes de nuestra historia vamos a transformar.
Responsabilidad de convertir nuestro dolor en el puente para nuestra felicidad.
Porque es cierto que SI podemos decidir aprender nuevas formas de amar.
SI Podemos decidir poner límites y hacerlos respetar.
SI Podemos decidir romper patrones que han pasado de generación en generación.
SI podemos decidir convertirnos en alguien diferente al sistema familiar.
Y no para negar nuestra historia. Sino para integrarla y trascenderla. Porque al final, una vidachingona se construye entre lo que heredamos, lo que aprendimos,
y lo que decidimos hacer con todo eso.
Y ahí, justo ahí, empieza la vida después de sanar.
Y tú qué historia sigues contando…
La heredada
La aprendida
O la elegida
Te leo

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