No basta con ver con quién te vinculas…
tienes que ver desde dónde lo haces.
Porque puedes elegir a alguien “correcto”…
y aun así arruinarlo si te estás vinculando desde la herida, el miedo o la carencia.
No es solo la otra persona…
es la parte de ti que está tomando el control en ese vínculo.
¿Te estás vinculando desde la necesidad de ser validado?
¿Desde el miedo a estar solo?
¿Desde el ego que quiere ganar, dominar o no perder?
Entonces no estás eligiendo… estás reaccionando.
Y lo mismo aplica al otro.
La mayoría no se muestra desde su esencia…
se muestra desde su mecanismo de defensa más sofisticado.
Uno se vincula desde el abandono,
otro desde el control,
otro desde la evasión,
otro desde la idealización.
Y creen que están “amando”.
Pero en realidad están intentando llenar su vacío a través de las heridas que aprendieron a disfrazar de "amor".
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