Nunca invitarías a un ladrón a tu casa…
y aun así, dejamos que vivan en silencio en nuestra mente.
Pensamientos que roban la paz, la confianza y la claridad
se cuelan sin que lo notemos y se instalan con comodidad.
Van quitando la alegría, poco a poco, momento a momento.
El estoicismo nos enseña a estar atentos.
No todo pensamiento merece un lugar en la mesa.
Algunos deben ser cuestionados… y otros, simplemente, descartados.
Tu mente es tu hogar.
Aquello que permites quedarse termina dando forma a tu vida.
Sé honesto contigo mismo:
¿qué pensamientos has estado tolerando que te quitan más de lo que te dan?
No hay comentarios:
Publicar un comentario