"Una
de las razones por las cuales a las mujeres nos cuesta dejar las
relaciones en las que no nos sentimos amadas o en las que sufrimos malos
tratos, es porque cuando nos enamoramos de un hombre, conectamos con el
niño asustado que hay en su interior.
Tenemos
tanta capacidad para la empatía, que confundimos el amor de pareja con
el maternal y queremos ayudar a ese niño inocente a superar sus traumas y
sus carencias.
Creo
que a muchas nos da ternura la fragilidad de la masculinidad
patriarcal: de alguna forma nos compadecemos de sus miedos, de todo lo
que le ha tocado sufrir para llegar a ser un macho, de su incapacidad
para mostrar afecto, de su falta de habilidades para gestionar sus
emociones, de su torpeza a la hora de resolver conflictos, de sus
problemas con la autoestima y el Ego.
Justificamos
su machismo pensando que sufrió tanta violencia ese niño pequeño e
indefenso, que es "normal" que la reproduzca y la vuelque sobre
nosotras.
Nos da por pensar que él sufre siendo violento, pero creemos que el pobrecito no puede evitarlo.
Nos
consolamos pensando que nuestro amor lo curará, que nosotras somos muy
fuertes y podemos ayudarle a cambiar, que cuando logre conectar con su
niño interior se liberará del machismo como por arte de magia.
Creemos
que los hombres machistas son buenas personas y que no nos hacen daño
por placer, sino porque los pobrecitos son hombres, y los hombres son
así, muy limitados, violentos e inseguros.
Creo
que por eso muchas veces nos ponemos condescendientes cuando quieren
ser el centro de nuestras vidas, cuando exigen toda la atención, cuando
piden a gritos una entrega total e incondicional por nuestra parte.
Sabemos
que necesitan sentirse poderosos e importantes, así que muchas veces
les hacemos creer que lo son, para aliviar un poco ese complejo de
inferioridad y superioridad que les hace ser tan dominantes e inseguros.
Bueno,
esto es una trampa mortal para nosotras: el niño mutilado no se va a
curar, el hombre violento no se va a transformar en una buena persona
sólo con nuestro amor.
Los
hombres tienen que trabajar sus masculinidades patriarcales, sus
traumas y sus miedos, su machismo y su violencia, su discapacidad
emocional, su necesidad de dominar, su necesidad de tener al lado una
esposa-madre-criada leal que les aguante y les sostenga. Y nosotras
tenemos que tener claro que nos merecemos compañeros que nos sepan
querer bien.
Tenemos
que dejar de ser tan comprensivas, poner la atención en nosotras, y
conectar con la niña que llevamos dentro para protegerla de esos niños
violentos e inseguros. ¿Por que si no la cuidas tú, quien va a cuidarla?
No permitas que ningún hombre machista le haga daño, que destroce tu
autoestima, que se aproveche de ella y de tu capacidad para amar. Esa
niña que tienes dentro somos todas: cuando la cuidas a ella, nos cuidas a
todas. Cuando tú te liberas, nos liberamos todas."
Web
Créditos al autor
-Coral Herrera-
No hay comentarios:
Publicar un comentario