Las
experiencias dolorosas tocan a todos los seres humanos, nadie puede
sustraerse de ellas. Lo que cambia es cómo nos enfrentamos a ellas.
Hay
quienes convierten el dolor en sufrimiento, en cambio hay quienes lo
convierten en una experiencia de aprendizaje que les servirá para vivir
mejor.
La
infelicidad es producida porque a un suceso doloroso le agregas
pensamientos equivocados; si pudieras desprenderte de esos pensamientos,
el sufrimiento desaparecería.
El dolor existe, es real. El sufrimiento, en cambio, es obra de tus pensamientos. Si sufres es que estas dormido.
El
sufrimiento es un deseo no cumplido, es un desear que las cosas ocurran
como tú quieres que ocurran, o que las personas se comporten como tú
quisieras, y al no ser así, el deseo choca con la realidad y de esta
fricción surge el sufrimiento.
La
paz se alcanza cuando abandonamos esa actitud de apego por las cosas,
por las personas. En esa actitud se tiene que ser constante y se tiene
que tener paciencia. No hay formula instantánea para la paz. Es
necesario buscarlo con tranquilidad.
La
mayoría de nosotros vivimos con tensiones y molestias; si esto te
sucede, cierra los ojos y recorre lentamente tu cuerpo sintiendo cada
una de sus partes, respira suavemente. Esto te relajará.
En
ocasiones no perseguimos cosas materiales, pero estamos preocupados por
nuestra salud. Si vivimos apegados a nuestra salud, también esta puede
ser causa de sufrimiento.
Cada
persona enfrenta de manera diferente un problema de salud. Hay quienes
se aferran a la vida y sufren; hay quienes ven el proceso de enfermar
como una experiencia de aprendizaje y no sufren.
Cuando
alguien no cumple lo que prometió, cuando alguien te rechaza, cuando
alguien te abandona, esa persona no te está lastimando, no te está
hiriendo. Son tus pensamientos los que te lastiman. La única razón de tu
sufrimiento son tus ideas acerca de cómo deberían comportarse las
personas en relación a ti.
No
sufres por lo que otros hacen, sino por la expectativa de que ellos se
comporten según tus deseos, creyendo que tus ideas son las más
correctas. Si ellos violan tus expectativas, son tus expectativas las
que te hieren.
Disminuye tus expectativas sobre las personas y tendrás tres resultados:
Quedarás en paz.
Las personas seguirán comportándose como son y esto no te
acarreará el más mínimo sufrimiento.
Tendrás más energía para hacer lo que quieras pues no estarás
gastando tu tiempo esperando que los otros vivan de acuerdo a los
planes que tú trazaste.
Las
ofensas y los juicios de los demás sobre ti hablan más de la forma de
pensar de ellos que de ti. No le des a otra persona el poder de
perturbarte, el poder de decidir si vas a estar triste o alegre.
Para
vencer esto, es necesario desintoxicarte: llama a las cosas por su
nombre, piensa de quién necesitas aprobación, observa cómo frente a esa
persona pierdes la libertad, piensa en quién necesitas para atenuar el
dolor de tu soledad, observa cómo frente a ella no puedes decidir,
pierdes la libertad. Ahora busca la soledad, mantente lejos de las
multitudes; al principio será doloroso, pero después el amor renacerá.
Tú
mantienes muchas cosas para sentirte seguro, buscas prestigio,
reconocimiento o aceptación porque te sientes inseguro, pero cuando lo
dejas, descansas y paradójicamente entonces sí sientes seguridad.
El
dolor y la felicidad son como la oscuridad y la luz. La oscuridad no
existe; es solo un periodo en el que se percibe menos la luz. Libérate
de todo.
Entiende el origen de tu sufrimiento y tendrás la cura; si no lo entiendes, no dejarás el sufrimiento.
No sientas vergüenza por nada que hayas hecho en el pasado.
Piensa en todo esto, piensa en lo que tienes y lo que no tienes; de ahí vendrán las fuerzas para enfrentar los conflictos.
No
es todo lo que tenemos, sino lo que disfrutamos lo que nos hace
felices. Solo podemos disfrutar cuando no tenemos miedo a las pérdidas. Y
nos volvemos libres cuando tomamos conciencia de todo aquello que no
nos puede ser quitado o robado ni por los otros, ni por nosotros mismos.
Si deseamos ser felices lo podemos lograr ahora.
No
te apegues a la liberación, porque esta no es aprensible. Solo tienes
que ver las cosas como son serán cuando deban ser, por mucha prisa que
te des. La realidad se puede forzar ni comprar. Se trata de ver la
realidad tal como es.Buscas la felicidad como el pez que iba como loco
buscando el océano.
La felicidad siempre está ahí pero a veces no somos capaces de observar el tesoro en el que estamos parados.
No hay comentarios:
Publicar un comentario