Deja de tomarte selfies y mírate más al espejo a cara lavada, porque en la vida real no puedes usar filtros ni tecnología de inteligencia artificial para borrarte arrugas, estrías ni ojeras, no puedes eliminar rosáceas o los granos de acné de tus mejillas, tampoco para adelgazar tus adiposidades localizadas en muslos o abdomen, ni los rollos de la cintura. No te envuelvas en brillantes ilusiones y fantasías, viéndote como no eres, porque esas mismas fotos, se transformarán en frustración y tristeza, en rechazo y desprecio por todas las imperfecciones de tu cuerpo.
Amalo tal cual es, si puedes trabajar sobre tu estética para mejorar tu salud y calidad de vida al mismo tiempo, pon manos a la obra. Pero no vivas en la mentira de fotos que no muestran tu verdadera imagen, ni la mejoran, sino que, por el contrario, en algún punto la deforman y te muestran a alguien que no eres tú.
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