La muerte ha sido siempre un tema de mucho interés e intriga para la humanidad y aunque en muchos libros sagrados y no sagrados se ha hablado del más allá, eso no ha evitado que el ser humano sea el más perjudicado como resultado de sus propias, absurdas y falsas creencias, las que no sólo han causado terror sino que también han creado un sufrimiento general.
Una de las creencias es que con la muerte se acaba todo y esto hace que no se dé ninguna ayuda al fallecido, sin embargo hay países y pueblos que creen en una vida después de la muerte y intentan ayudar con sus oraciones.
Llegará el día en que nos alegremos de la muerte por saber que ese “hermano” se ha liberado de su cuerpo físico o atadura que le retenía aquí y que por tanto, queda libre para continuar su desarrollo de una manera muy diferente en el otro mundo.
Cuando esto ocurra cambiarán de tal forma nuestras costumbres que incluso nuestra vida en la tierra estará dirigida y experimentada pensando en ese otro mundo de mayor libertad y posibilidades evolutivas; entonces comprenderemos que cuando un niño nace está muriendo en esos mundos para nacer aquí, que está perdiendo la conciencia de allí para obtener la de vigilia aquí y así poder experimentar y evolucionar a través de una vida; entonces comprenderemos que la muerte es un puente que une este mundo con otros donde descansamos y asimilamos el fruto de nuestras experiencias.
Una de las causas que han hecho mucho sufrir a las personas es la teoría del purgatorio y del infierno y es que la iglesia aún tiene residuos de esta verdad pero, como en otros muchos casos, no sabe explicar lo que significa todo eso.
Desde los primeros tiempos cristianos hasta nuestros días se ha perdido todo este conocimiento.
Hubo escuelas – como por ejemplo en Grecia – donde se impartía esta enseñanza a quienes eran aptos para asimilarla pero el egoísmo – entre otros - del Ser humano hizo que se escondiera para así actuar a su libre albedrío sin temor a un posible sufrimiento después de la muerte como pago por el mal causado en la Tierra.
Se ha hablado mucho del infierno y del purgatorio pero no ha sido en sentido de ayudar a la humanidad a desarrollar su espiritualidad sino más bien para meter miedo para que no seamos malos; no han sabido dar una explicación convincente que demuestre el Amor y la Sabiduría de Dios para así poder ver que todo es justo y necesario para llegar a esa meta llamada perfección.
Hemos oído muchas teorías sobre la muerte pero en realidad ninguna de ellas nos convence y eso demuestra la ignorancia que tiene la humanidad sobre esta gran verdad.
Hemos oído decir que el ser humano procede de la nada y vuelve a la nada, hemos oído decir que venimos de Dios y que dependiendo de cómo haya sido nuestro comportamiento iremos al infierno o al cielo para toda la eternidad, hemos oído decir que después de la muerte vamos a un mundo de donde ya no volvemos más, hemos oído tantas cosas que más que ayudarnos nos han creado toda clase de sufrimientos, preocupaciones y malas actuaciones en la vida.
Más bien nos han hecho pensar: ¿Para qué voy a intentar ser mejor o superarme si después de la muerte se acaba todo?
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