miércoles, 22 de mayo de 2024

QUIEN NO TE VE, NO TE MERECE (Por Fernán Makaroff)

 

Si no eres tratado con absoluto amor, márchate. Si el otro no puede ver tu pureza, aléjate. Si no valora tu dulzura, tu sinceridad, tu brillo, haz las maletas. No importa si estás con esa persona hace veinte años o hace dos días, tu dignidad debe estar en primer lugar. Si tu dignidad está alta, sólo te relacionarás con ángeles, pues sólo alguien de corazón puro puede ver a otro de corazón puro. En una relación sana no puede prevalecer la oscuridad, de ningún tipo. Todas las conductas del ego, por más pequeñas que sean, deben ser eliminadas y trascendidas. Si el otro no quiere ver su oscuridad, entonces no está preparado para el verdadero amor. Si no tiene el coraje para cambiar sus estructuras, sus formas erradas de actuar y sus falsas certezas, debe relacionarse con personas similares, no contigo.
Aquí no hay tiempo para perder. La paz no es algo que se negocia. Jamás discutas con el ego, pues es como discutir con un muerto: no puede escucharte. No hay lugar para discutir: o el otro te trata con amor y paciencia y se hace responsable de sus errores, o te pierde en este mismo acto. No te sometas a ninguna condición que esté por debajo de lo que te mereces. Si tienes que soltar toda una vida, todo un pasado, todo lo que construiste, entonces suéltalo. La mediocridad es oscuridad. La luz es belleza permanente. Deja que tu dignidad - que es hermana del amor propio -, te lleve por los caminos de la incertidumbre. Quien no te ve, no te merece.
Fernán Makaroff

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