miércoles, 22 de mayo de 2024

ES SUERTE O QUIZÁS LA ACCIÓN DEL AMOR 2ª Parte (Por José Miranda)

 

Viene de la 1ª Parte.      Con el pensar, sentir y desear respecto a alguien o algo, al proyectar nuestras energías le estamos creando una envoltura o impregnación, que si es de Amor limpio y verdadero, alegría, libertad, comprensión, etc. actúa como un escudo protector y de limpieza y sin efectos condicionantes ni reductores de libertad, y que filtra y discrimina otras energías de efectos negativos o perniciosos, y haciendo posible que solo puedan ofrecer dichas estancias, lugares o lo que sea, posibilidades de bien y para bien. 
 
Cuando sobre nuestra alcoba obramos de esta forma y manera, al cabo de algún tiempo se transforma en una extensión de nosotros mismos, todo el cariño y amor que diariamente vamos vertiendo sobre todo cuanto existe, está vibrando de continuo en la misma frecuencia hacia nosotros, es como si todo el cariño y amor que derramamos sobre nuestro hogar, se transformara en tiernos y delicados brazos que nos abrazan y reconfortan cuando llegamos cansados o agobiados a nuestra casa.
 
La persona que acepta y ama a todo y todos tal cual es de forma sencilla y natural, disfruta al máximo de todas sus relaciones y su entorno, y como consecuencia es respetada y querida por la mayoría de las personas, realidad que propicia el sentirse bien y en armonía incluso en la soledad.
 
Por norma general, ante este tipo de casos solemos decir que esa persona tiene muy buena suerte, porque es aceptado y querido por todo y por todos.
 
Muchas son las veces que hemos repetido los incalculables beneficios que aporta el aceptar y amar todo cuanto somos, tenemos y al resto de personas, animales, lugares, etc. de igual forma.
 
Nuestro cariño y amor se adhiere en todo lo que nos rodea de forma natural y automática, sin que tengamos que hacer ningún tipo de prácticas, planteamientos, esfuerzos, ni tan siquiera funciona nuestra voluntad o planteamientos intelectuales, y cada persona, animal, sitio, estancia, ambiente, etc. que quede impregnada con las emanaciones de admiración, afecto, cariño, amor, etc. procedentes de nosotros, de alguna forma o condición nos devolverán los dones recibidos, serán nuestros talismanes de lo que le suelen llamar “suerte”, y que en realidad es la generosidad y justicia de la Madre Naturaleza que siempre te devuelve la cosecha de tu siembra.

Toda persona que es generosa, amable, delicada, cariñosa, respetuosa, honrada, justa, etc. Todas las personas querrán tenerla como amiga, como familia, todos los animales que son muy intuitivos la querrán, porque saben que no pueden esperar recibir ningún daño, al contrario, encontraran apoyo, solidaridad y cariño, y allá por donde quiera que valla, irá recibiendo muestras de aceptación, apoyo, y todo tipo de bienaventuranzas, y le llamarán persona con buena suerte.
 
Toda persona ruin, déspota, insensible, falsa, traicionera, dañina, avariciosa, etc. todo el que la conozca intentará alejarse de ella por temor a ser perjudicado, y por que apenas nadie desea este tipo de relaciones, cuando se es fuente de mal y productor de energías negativas también se va impregnado todo con esa perniciosa energía, y cada persona, animal, estancias o lo que sea, le devolverá todo lo que sobre ella ha vertido, el mundo y todo su contenido es como un almacén de frecuencias vibratorias y energías, y las que cada uno de nosotros depositamos, es parte de nuestro patrimonio y son las que nos devuelve, y las gentes le llamarán mala suerte.
 
Muchas veces hemos observado como a alguien parece que el mundo le niega casi todo lo bueno, y le da de lo peor, todo el mundo parece darle la espalda, apartarse de su camino porque pensamos y sentimos que es presagio de "mala suerte". 
 
Y otras personas todo lo que tocan florece, todo les va a favor, todo el mundo las adora y intentan acercarse a ellas y hacerles el mayor bien posible, y como consecuencia estas personas se sienten más felices que las del otro ejemplo, y es en estos casos, y otros parecidos, cuando decimos que tal persona tiene muy buena suerte.
 
Las deudas contraídas con la Ley de Justicia y el Amor Divino, ni caducan ni prescriben, y en esta existencia podemos estar saldando deudas por agravios u otros motivos ocasionados a otras personas o a la propia Naturaleza de existencias pasadas, pero como estas realidades no se contemplan en nuestra cultura y sociedad, es otra causa que habitualmente se atribuye al concepto “mala suerte”, "buena suerte".
 
Aunque me repito mucho y puede que resulte pesado, nunca me cansaré de decir que la mejor inversión es aceptarse, amarse, y al prójimo y resto del mundo, como a nosotros mismos, el Universo entero te abrazará y colmará de bendiciones, y tú podrás decir con la boca llena, que tienes muy buena suerte, o que la Vida y el Universo te dan lo que por Ley te corresponde según tu pensar, sentir, desear y actuar. Un saludo

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