Persistencia en la alegría.
No es todos los días que despertamos con el “pie derecho”. Hay días que por más que hagamos tenemos la sensación que una nube negra ronda nuestras cabezas haciéndonos sentir poco amados, poco escuchados y olvidados por el mundo.
Y para confirmar la presencia de esa pequeña nube, los informativos nos muestran una vez más las tragedias del mundo, confirmando aquella sensación de que realmente “Dios tomó unos días de descanso”, y el mundo quedó sometido el dolor, al sufrimiento y la injusticia.
¿Será que realmente estamos a la merced del destino, abandonados a la propia suerte?
Podríamos discutir esta cuestión de un Dios ausente, que nos dejó como “un barco a la deriva” en el océano de la vida, pero de entrada analicemos nuestra incapacidad de gestionar bien la propia vida. A menudo creamos situaciones y pensamientos de tal pesimismo que nos dejan preocupados y nos someten a un desgaste tanto emocional como espiritual.
Estamos aquí para aprender y a enseñar, para intercambiar experiencias, y no siempre ese aprendizaje llega de forma amorosa. A menudo viene de personas cercanas a nosotros, con duras exigencias, poca paciencia y hasta indiferencia.
¿Será que realmente buscamos la armonía en nuestra vida? ¿En Que tipo de perfil encajamos?
Aquel a quien gusta hacer comentarios maliciosos de la vida ajena…
El quejicoso habitual para quien nada esta bien y nadie es confiable…
Quien crea discordancia en la familia…
Aquel para quien el elogio y el agradecimiento no forman parte de sus hábitos…
Una persona amorosa, alegre en el día a día…
El optimista de la vida, que enciende la lámpara del amor por donde quiera que vaya.
El Coraje, la Resistencia y la Resignación son recursos que debemos utilizar cuando caminamos por carreteras tortuosas. No siempre podemos cambiar las cosas a nuestro alrededor. Aun así debemos buscar el lado bueno de las circunstancias y de las personas, aceptar que la realidad por más cruda que se presente, es la que es, y aplicar el dicho “esto es lo que hay”.
A la vista de eso, es importante una evaluación personal, la observación de las personas, sus colocaciones, sus actitudes, y también de nuestros pensamientos y sentimientos. Eso nos orientará para una mejor actitud delante de las adversidades, aprendiendo a ser más tolerantes y pacientes con los errores ajenos, una vez que pasamos a tener conciencia de los nuestros.
De esta forma estaremos disminuyendo el dolor y colaborando para un mundo mejor.
Debemos pactar con la vida en favor de la paz, dejando que las fuerzas Universales corrijan el individuo que me maltrató, que me hirió… Y si fuimos nosotros quienes sembramos el desamor, la mentira, la injusticia, al darnos cuenta de ese error, pidamos a Dios perdón y fuerzas para soportar en el futuro la mala cosecha, pues lo que aquí sembramos, recogeremos.
Cabrá sólo a mí el poder del cambio, de eliminar de mi vida lo que no me hace feliz.
Nada es eterno, ni el mal, ni el dolor.
Cada nuevo día es un llamamiento a la alegría, a la transformación, una nueva oportunidad de hacerlo mejor.
Por eso… Orar y Vigilar. Alegría siempre.
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