jueves, 17 de octubre de 2024

¿LA FELICIDAD? (Por Antonio Garcia Montes)

 

¿La felicidad?
Si hay algo que obsesiona, angustia y preocupa al hombre moderno, es la búsqueda continua de la felicidad. Pero ¿qué es la felicidad? ¿Un sentimiento? ¿Un estado? ¿Un momento de excitación o placer? ¿Una sensación de permanente bienestar?
La felicidad es el objetivo a conseguir por aquellos que ya tenemos resuelto lo importante y por eso se ha convertido en el objetivo máximo de las sociedades de bienestar. Nuestra sociedad nos exige ser felices, nos obliga a ello y nos impone que tengamos que estar demostrándolo en todo momento. Esa sensación imperiosa, permanente tiránica que nos impone la felicidad perpetua es, paradójicamente una de las mayores fuentes de infelicidad que existen. Es sorprendente el ingente número de volúmenes que nos dan las claves, los consejos y las pautas que, sin lugar a dudas, nos colmarán de felicidad.
No pretenda usted encontrar en ellos ideas que le sirvan para hallar la más absoluta de las felicidades. Ser feliz tiene mucho más que ver con la aceptación de la vida, de quienes somos nosotros, de cuál es el sentido dé la existencia. La vida es más compleja y la realidad siempre es más áspera y difícil de sobrellevar.
No es posible ser feliz todo el rato. No tiene usted ninguna necesidad ni ninguna obligación; puede darse un respiro, tiene derecho a tener días malos, a sentirse contrariado y contundido, a estar hasta las narices porque no ha sido capaz de librarse de ese maldito defecto. Acéptese a sí mismo, no intente modificar o cambiar lo que no depende de usted, no caiga en un absurdo optimismo; si lo consigue, empezará a andar los caminos que conducen a la verdadera felicidad.
No ha habido ningún otro momento anterior en la historia de la humanidad en el que hayamos estado sometidos a una mayor tiranía audiovisual. Son miles los estímulos diarios que nos proponen ideas que nos darán una felicidad sin límites qué estará al alcance de nuestras manos con un solo clic, tan solo apretando un botón.
Casi todas estas propuestas tienen que ver con gratificaciones momentáneas: un viaje, un bien material, una satisfacción sensual… Todas estas situaciones descargarán en nuestro cerebro una pequeña dosis de dopamina que nos dará felicidad. Por eso estas experiencias son tan placenteras, pero, no lo olvidemos, por ese mismo motivo. Son tan adictivas y tan poco duraderas.
Si queremos alcanzar la verdadera autentica felicidad, debemos dejar de buscarla allí a allí donde no se encuentra; algunas veces será imprescindible apagar el móvil, ver menos series de televisión y hacer un esfuerzo por no vivir rodeado de modelos culturales que no son adecuados desde el punto de vista de la naturaleza humana. No podrá ser feliz aquel que dedique su vida a ponerse metas que muy poco tienen que ver con alcanzar vida plena. No podrá ser feliz aquel que no tenga un completo autodominio de sí.

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