Si quieres realmente conocer el amor, olvídate de él.
Si quieres traer rosas a tu jardín, olvídate de las rosas y cuida el rosal. Aliméntalo, riégalo, cuida que reciba la cantidad adecuada de sol y agua. Si todo está cuidado, las rosas tienen que llegar en el momento adecuado.
No puedes hacerlas venir antes, no las puedes forzar a abrirse antes y no puedes pedirle a una rosa que sea más perfecta.
¿Alguna vez has visto una rosa imperfecta?
¿Qué más quieres? Cada rosa es perfecta en su singularidad, bailando con el viento, con la lluvia, con el sol. ¿No puedes ver la tremenda belleza, la alegría absoluta? Una pequeña rosa común y corriente irradia el esplendor oculto de la existencia.
El amor es una rosa en tu ser, pero prepara tu ser.
Disipa la oscuridad y la inconsciencia. Vuélvete más y más alerta, consciente y el amor vendrá por su propia cuenta, en su propio tiempo. No necesitas preocuparte.
Y cuando quiera que llegue, es siempre perfecto.
El amor es una experiencia espiritual: nada que ver con sexos y nada que ver con cuerpos pero algo que ver con el ser más profundo.
Pero ni siquiera has entrado en tu propio templo.
No sabes en absoluto quién eres y estás preguntando por el amor. Primero sé tú mismo, primero conócete a ti mismo y el amor vendrá como recompensa. Es una recompensa del más allá. Te baña con flores, llenando tu ser.
Y continúa derramándose sobre ti, y trae consigo un tremendo anhelo de compartir. Ese compartir sólo puede ser señalado en el lenguaje humano como ‘amor’.
No dice mucho, pero indica la dirección correcta.
El amor es una sombra del estado de alerta, de la consciencia.
Te enseño a ser más consciente. Y el amor vendrá a medida que seas más consciente: es un invitado que llega, que inevitablemente llega a aquellos que están listos y preparados para recibirlo.
- Osho
Angeles Calatayud Martinez
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